El Caballero de Bronce y El Maestro

El Maestro

Esto lo he contado en otras partes, pero tal vez no tuvo buena visibilidad.

En todas partes hay símbolos que todos parecen respetar, no los tocan incluso las violencias desatadas por las guerras, y también por las fuerzas de la Naturaleza. En este caso quiero contar la anécdota que me contaron los operadores del radar de Punta del Este cuando el huracán Gustav entró con todas sus fuerzas (Categoría 5 en la escala Saffir Simpson) a enfrentarse con la avanzada cubana, que en este caso fue el radar de Punta del Este (Isla de la Juventud) y los abnegados trabajadores que allí le hicieron frente, y me vino a la mente otro ejemplo curioso…

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Hay en la norteña ciudad de Rusia llamada San Peterburgo en honor al zar Pedro I que fue quien la fundó (y que fue llamada Leningrado de 1924 a 1991) un monumento ecuestre dedicado a Pedro I, el Grande. Este monumento fue mandado a construir por la zarina Catalina II después de muerto Pedro el Grande, y es en sí mismo una de las mayores obras  escultóricas de la Humanidad. El monumento en Occidente recibe el nombre de “El Caballero de Bronce” (aunque el original en ruso dice El Jinete de Cobre).

Aparte de sus méritos artísticos, la estatua originó la leyenda de que mientras la imagen de Pedro a caballo presidiera la ciudad desde su centro, San Petersburgo sería inexpugnable, ninguna fuerza enemiga sería capaz de tomar la ciudad.

Pues bien, durante la Segunda Guerra Mundial, las hordas fascistas arremetieron contra la ciudad (en aquel entonces Leningrado) para destruirla eliminando así dos símblos importantes para los rusos: Lenin y Pedro I. Los defensores de la ciudad, ante los intensos bombardeos decidieron proteger y meter en refugios todas las estatuas y monumentos importantes de la ciudad…excepto El Caballero de Bronce, que solo fue cubierto con unos sacos de arena. Durante 900 días y noches la fuerzas alemanas bombardearon Leningrado…hasta que sufrieron una aplastante derrota a manos del ejército soviético. El Caballero de Bronce no resultó dañado…y la ciudad no fue tomada.

Retornemos a Punta del Este con el temible Gustav entrando desde el agua con muy malas intensiones. Los fuertes vientos derribaron los mástiles de comunicaciones hacia el frente de la estación y cayeron sobre el busto de José Martí…todo parecía indicar que el buso del Maestro había sido pulverizado.

Y como me lo contaron los operadores de Punta del Este se los cuento: debajo de los hierros, el busto del Maestro…quedó intacto. Cualquier cosa…pregúnteles a ellos, que yo no estaba ahí, ni en Leningrado cuando ocurrieron los hechos.

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Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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2 respuestas a El Caballero de Bronce y El Maestro

  1. nubedealivio dijo:

    Hermosas anécdotas, amigo. Tú sí que eres un cronista de pura cepa (viste, te puse tú jajajaja). Voy a mi nube a enlazar tu blog, que ya lo he dado a conocer por la más convencional vía verbal aquí, entre los amigos cercanos en espacio, pero voy a utilizar las bondades de la tecnología para hacerlo llegar a otros amigos cercanos- un poco lejanos en materia geográfica. Sigue posteando, que te leo.

  2. Yordanis_hlg dijo:

    Historia impresonante…

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