Culpables: TKKKA

Foto mía que demuestra cuan aplicadamente oía las explicaciones de mis ilustres mentores

No, no son siglas, son las iniciales de los apellidos de 5 personas culpables. Ellos son culpables de mi adicción a los radares. Una vez que el Director me nombró Ingeniero de Radar por un edicto, estas 5 personas se tomaron la molestia de convertirme en Ingeniero de Radar “de verdad”.

Como hoy es el día del educador, quiero rendirle a ellos este pequeño tributo, aunque ellos nunca lo lean. Por supuesto, hubo muchos más a quienes rindo tributo hoy, desde el prescolar hasta el día de hoy, cada día aprendo algo nuevo.Leer más…

Tichina, Román Pávlovich. Tichina era el asesor permanente del Laboratorio Conjunto Soviético Cubano para la influencia activa en Cuba cuando yo comencé a trabajar. Era un ingeniero excepcional, mecánico de “manos de oro” como decían los rusos a los mecánicos de precisión, podía hacer cualquier pieza con solamente una lima en la mano, pero además podía arreglar cualquier equipo electrónico o eléctrico, no importa si tenía conocimiento previo o no del mismo. El MRL-5 era un juguete completamente nuevo para él, nunca había tenido alguno cerca; pero cualquier pregunta que le hacía sobre algo en específico, a pesar de no conocer los detalles, me daba una disertación sobre el principio de funcionamiento, que él creía que lo sustentaba. Nunca se equivocó en nada, todo era tal como él lo suponía de mirarlo solo “por arribita”. Le gustaba explicar y lo hacía con gran maestría pedagógica. Previendo incluso mis “vacíos” en cuanto a los conocimientos básicos, hacía digresiones para que comprendiera cabalmente el tema en cuestión.  De Tichina incorporé sus dotes pedagógicas y su paciencia para enseñar a un discípulo, pero además la minuciosidad con que preparaba los planos y los diseños para hacer cambios tecnológicos.

Krávtchenko,  Vilory Petrovich.  Krávtchenko sustituyó a Román Tichina como asesor permanente del Laboratorio. Krávtchenko era una persona de malas pulgas,  era también un “reparalotodo”, pero no lo hacía a gusto como Tichina. Con Krávtchenko, mi idílica vida de estudiante terminó. Desde que llegó me dijo: –no te hagas el modesto conmigo, me han dicho que conoces muy bien el radar, entonces asume tu trabajo–, y por tanto me dio un tratamiento de ingeniero y me asignaba tareas complejas. La evaluación de Krávtchenko siempre era brutalmente severa, digamos que no tenía modo de “coger un 3”. Si cambiaba un circuito integrado, cuando él veía la tarjeta su expresión más suave era: “–esta soldadura me da ganas de vomitar–“, y aclaro que a esas alturas, yo, modestia aparte, consideraba que soldaba muy bien. Claro, tanto me espoleó que en un año pude hacer que no distinguiera mis soldaduras de las de fábrica, pero sudé tinta para lograrlo (sería muy mal visto que hiciera vomitar al asesor todo el tiempo ¿no?). En los asuntos teóricos Krávtchenko raras veces daba una explicación, solo mascullaba alguna referencia y tenía que buscar la respuesta por mí mismo en los libros. Krávtchenko introdujo en mi vida lo que ha sido mi tema favorito de toda la vida: el procesamiento de señales. De Krávtchenko heredé el tema en que quería trabajar y la introducción al mundo de la electrónica digital de alto nivel, y su falta de explicaciones me enseñó a “buscar la comida” y no esperar a que le pongan a uno el conocimiento en la mano, y también aprendí a desarrollar el pensamiento lógico en la búsqueda de fallos.

Kaplan, Lev Grigórievich. Kaplan fue uno de los dos profesores del curso de radares en 1985 en Nálchik. Kaplán era no solo un excelente profesor, sino que había sido Jefe del Departamento que diseñó los transmisores del radar MRL-5. Kaplán conocía muy bien todo el radar, y conocía además “las intrigas palaciegas” dentro del Instituto que tuvo a su cargo el diseño de todos los circuitos que conformaron el radar MRL-5. Desde el principio tuvimos una gran empatía pues yo llevaba mil preguntas que se me habían atragantado en casi 4 años de estudio individual. Tichina en mayor medida, y Krávtchenko en sus muy breves ratos de locuacidad, algo me habían explicado, pero mis preguntas aun vigentes, iban hacia la esencia: algo así como que por qué lo hicieron así y no de otra forma. Obviamente Kaplán era una persona ideal para explicarme eso…y mucho más. Kaplán era un buen profesor, cuando iba a explicar un sistema del radar, comenzaba explicando las características de los diversos componentes y luego explicaba el sistema como un todo. Esa característica la adopté para mis cursos de radar, y me ha ido muy bien con ella. La afinidad con Kaplán no solo era por el radar en sí mismo. Kaplán había defendido su tesis de candidatua en el tema de la optimización del procesamiento de las señales en los radares meteorológicos, y ya he dicho que Krávtchenko me había contaminado con ese “virus” un par de años antes. Desde el punto de vista práctico Kaplán también había diseñado y construido un procesador de las señales de video. Todo esto contribuyó grandemente a mi formación en este tema, digamos que en eso 4 meses hicimos un buen recorrido por todas las vertientes del procesamiento de las señales de video de los radares meteorológicos que habían existido en la Unión Soviética hasta ese momento.

Koloskóv, Borís  Pávlovich. Koloskóv vino a Cuba como asesor del Laboratorio Conjunto en la parte de procesamiento de datos de radar. Para ser una persona que se dedica al procesamiento de datos, tenía un conocimiento excelente sobre el hardware del radar MRL-5. A nivel de bloques localizaba las averías tan rápido o más que un ingeniero entrenado, y llegaba a localizarla dentro de la tarjeta con bastante precisión, empleando comparaciones con otros circuitos similares. Creo que su mejor habilidad es su capacidad de observación altamente desarrollada, no conozco a otra persona con esa habilidad. Su capacidad de observación la usa en todas las cosas de la vida, la usaba para localizar fallos, y para procesar datos, y la acompaña de una memoria excelente. Otra característica que hacía especial a Koloskóv es su habilidad para dar trabajo a todas las personas a su alrededor, y su capacidad para “calibrar” las potencialidades de cada persona. Para cada uno preparaba un trabajo acorde a su capacidad, y lo chequeaba con todo rigor. Otra cualidad que siempre he admirado en él es su flexibilidad para adaptarse a las situaciones siempre cambiantes de la vida. Si él no podía hacer una cosa, nunca se ponía trágico, siempre tenía variantes alternativas y no perdía mucho tiempo lloriqueando por lo inevitable, pues dedicaba toda su energía a otra variante posible. Su máxima es moverse siempre hacia adelante, más rápido o más lento, pero siempre en movimiento. Como en todos los casos, algo aprendí de Koloskov, y creo que fue a desarrollar la capacidad de observación, que mucho me ayudó en mi vida como ingeniero electrónico. También aprendí a procesar datos y a ver defectos en las imágenes de radar.

Abshaev, Magomed Tajírovich. A Abshaev lo conocí en septiembre de 1985 cuando asistí a un curso de 4 meses de preparación en los radares MRL-5. El curso se efectuó en la ciudad-balneario de Nálchik, en el Cáucaso del Norte, en la República Autónoma de Kabardino-Balkaria, ciudad famosa por sus aguas medicinales. Abshaev era, y continua siendo, el director del Centro Antigranizo adjunto al Instituto Geofísico de la Alta Montaña. Decir que Abshaev era el director es dar una pálida idea de su quehacer, Abshaev es Dios para todos los que están a su alrededor. Abshaev fue el discípulo predilecto del Profesor Sulakhvilidze, muy conocido en occidente por su teoría acerca de la formación del granizo y los métodos de influencia activa para su destrucción, y digamos que fue su continuador llevando a la práctica la teoría de Sulakhvilidze.  Abshaev tiene una recia personalidad, pero es un interlocutor muy ocurrente. Abshaev es el “inventor” de los radares MRL-5. Hay que reconocer que es un científico con un admirable sentido práctico, capaz de llevar a vías de hecho una idea, por muy difícil que haya sido. Cuentan que convertir en una realidad la idea de un radar de doble longitud de onda fue toda una epopeya que Abshaev supo conducir con mano firme. De su personalidad me atrajo mucho su determinación para materializar las cosas que se proponía y su carácter eminentemente práctico, además de su erudición en cualquier tema de radar.

Feliz día para todos los educadores!!!!

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Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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2 respuestas a Culpables: TKKKA

  1. Yordanis_hlg dijo:

    Encantado con todas estas historias. FELICITACIONES (atrasaditas) para usted por el lenguaje que emplea para hacer llegar los mensajes, es un educador.
    Ojalá y estos espacios se mantengan por siempre o que los sustituyan otros mejores; pero que no dejen de existir. El blog nuestro, el primero (creo), el interno de la red de radares lamentablemente la mayoría de los nuestros no les prestan atención; aquí también se aprende y se socializa el conocimiento.
    Tremendo privilegio el haber contado en su trayectoria de formación con esos grandes. Hoy no abundan ni están al alcance de la mayoría.
    SIGO LEYÉNDOLE…

    • meteoradar dijo:

      A la luz de los acontecimientos…me releo este post sobre los que me educaron, y a los que he sido fiel en llevar a vías de hecho para mi país lo que ellos me enseñaron, y veo tu entusiasmo en leerme, y me pregunto…¿aprendiste algo de mi?

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