Vuelve Piotr Petrovich…

Olvidense de la otra foto, este es Piotr Petrovich ahora

"Esto" es Pedro Manuel ahora...

Aquí va otra anécdota de la epopeya que fue traer el radar MRL-5 de La Habana. Esto es lo que Pedro recuerda, yo agregaré otro post con lo que él no sabe sobre eso, que tuvo muchas aristas, y muchos protagonistas. Esta es solo la parte que a él le tocó y que no fue pequeña, que si él y Osmelito no se “arrestan” tal vez el radar estaría aún quitecito en Pedro Pi. Yo juraría que en esa foto Pedro más parece un gallego que un gospodin ruso, pero bueno, los dejo con la historia que él llamó El Radar de Juraguá…Sigue leyendo…

Juragua es una localidad ubicada a 336 kilómetros al sureste de La Habana, en ese sitio comenzó en 1983, con la colaboración de la Unión Soviética, la construcción de lo que seria la primera central electro nuclear de Cuba, despues por motivos de índole económicos que todos conocemos la construcción fue conservada y mas tarde en diciembre del año 2001 (si no me falla la memoria) fue cancelada totalmente (a veces lo que sucede conviene).
Ese proyecto constaba con la instalación de un Radar MRL 5, al conservarse el proyecto se lo asignaron al Centro Meteorológico de Camaguey, por suerte ya había sido suministrado y se encontraba en Cuba, en la Habana, para ser mas exacto en uno de los almacenes en Pedro Pi, bueno ahora comienza la anécdota de verdad.
El Radar del centro que sirvió de material de estudio para el desarrollo de la automatización era todo un veterano, ya en aquel entonces y como viejuco al fin a cada rato tenia sus achaques y tenían que pasarle la mano constantemente, de esa tarea se encargo el hombre orquesta, el ingeniero Leonardo Lino Fernandez Suarez, al que con cariño llamábamos Ichi, lo de hombre orquesta es porque a pesar del MRL mantenía funcionando todo lo que caía en sus manos (El Lidar, La estación de sondeo de Aereologia, etc), vivía y moría en el centro, solo se ausentaba algunos fines de semana para visitar a su familia que en aquel entonces no vivía en Camaguey, hoy en día sigue al lado del cañón.
A medida que avanzaba la automatización se hacia mas necesario traer el radar nuevo para Camaguey, este tema era tratado en casi todos los consejos de dirección y en cuantas reuniones se hacían, lo único jodido que sin resultado alguno (“falta de transporte y de combustible”), ya en esa época me habían bautizado con el apodo de “Pedro Bateo”.
Un buen día nos pusimos de acuerdo mi amigo Osmel Jesus Fernandes Ruiz, ingeniero mecánico graduado también en la URSS en la ciudad de Kirovogrado y quien fuera en aquel entonces el Jefe del Departamento de Desarrollo Técnico (Creo que así se llamaba, aunque puedo estar equivocado, no, se llamaba Departamento de Servicios Técnicos) y decidimos irnos para la Habana a traer el Radar, fuera como fuera y costara lo que costara.
Ese día recuerdo haberme levantado mas temprano que de costumbre, fui para la hamburguesera de la esquina de mi casa a comprar unas cuantas hamburguesas para el viaje, marque la cola como 8 veces y cada una de ellas con resultado favorable, después pase por casa de mi abuela en Garrido (es un reparto en Camaguey) y le hice tremendo daño a la mata de naranjas de mi abuela Oliva, para hacer el jugo conque habíamos de bajar las hamburguesas, Osmel por su parte lucharía también algunos abastecimientos con la Perturbina ( asi le pusimos con cariño a Lisbel, la esposa de Osmel ), y sobre todo algo muy importante para esa atrevida empresa que habríamos de emprender: La Chispa e Tren (alcoholifan), como los dos habíamos estudiado en la URSS sabíamos que el alcohol podría servirnos como una especie de buena divisa con la cual se pueden mover montañas.
Nos encontramos con Osmel, dejamos mi moto en el Centro Meteorológico, en la oficina y taller de Ichi, revisamos algunos pormenores y partimos “en Botella” para la Habana
(Hacer un viaje en botellas a lo cubano significa viajar a Auto Stop), la cantidad de Botellas sinceramente no las recuerdo, lo que si sé, que fueron muchas, rastras y camiones, las hamburguesas y el jugo de naranja nos vinieron muy bien, y como dice el dicho …A Barriga Llena Corazón Contento.
Creo que llegamos a la Habana al amanecer del día siguiente hechos dos bolas de churre, si la memoria no me engaña llegamos primero al Instituto de Casa Blanca y después fuimos para la casa de visita de Alamar, en la del Malecón no había espacio (por suerte para nosotros ya sabrán por qué). Una vez en la Habana deberíamos de tramitar la documentación y organizar y el transporte ( las rastras o camiones) en que nos llevaríamos el Radar para Camaguey
Ese mismo primer día al anochecer cuando llegamos a la casa de visita de Alamar, al entrar comprendimos que no estábamos solos, habían otros visitantes, ausentes en ese momento, aprovechamos para quitarnos la churre del camino y estrenar la Chispa e Tren, que muy bien administraba mi amigo Osmel, después de habernos relajado un poco llegaron los otros inquilinos, nos conocimos y para sorpresa nuestra resultaron ser los chóferes de dos rastras de Bayamo, que llevaban en la Habana como una semana porque no tenían carga de regreso, allí mismo nos Pusimos las Botas como dice el dicho, y como buenos cubanos nos dimos unos cuantos tragos de Chispa.
Esa noche nos acostamos llenos de optimismo dormimos como angelitos, la suerte nos acompañaba, al día siguiente después de hacer los documentos necesarios en el instituto para recoger el Radar, marchamos en las dos rastras para Pedro Pi, al llegar nos esperaba una sorpresa desagradable, no había servicio eléctrico en el almacén, la grúa trabajaba con electricidad, entonces hablamos con los trabajadores para cargar a Pepe (manualmente) todo lo que pudiéramos, la fuerza fundamental para convencer a la masa fue nuestra divisa, la que mueve montañas, La Chispa.
Mas tarde restablecerían el servicio eléctrico y así terminaríamos de cargar las cajas mas pesadas, pero como la felicidad nunca es completa, no hubo espacio para todo y tuvimos que dejar algunos bultos, entre ellos el mas grande, la antena con sus pétalos, para ella se necesitaba un camión entero (pero bueno ya eso llegaría después a Camaguey, lo importante fue romper el hielo). Salimos de Pedro Pi sobre las 6 de la tarde, viajamos toda la noche y casi toda la madrugada, pasamos un poco de frió, pero al fin llegamos a nuestro punto de destino, a Camagüey, a las 4 y un poquito de la madrugada de un 23 de Marzo, día internacional de la Meteorología.

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Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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5 respuestas a Vuelve Piotr Petrovich…

  1. Pedro Manuel dijo:

    Jajajajaja Oye acabaste conmigo, esa foto fue hecha en mi casa, en familia, un día de fiesta, pero no al inicio, mas bien al final, voy a tener que mandarte alguna foto mía donde aparezca de cuello y corbata, con el saco echado por encima del hombro, con gafas oscuras y con tremenda cara de intriga, Jajajaja,¿que pensaran tus lectores compadre?, ten por seguro que yo siempre he seguido siendo un Tobarish, nunca podre adaptarme a lo de gospodin, algún día te contare mi epopeya con los gallegos.

  2. Myrta Fest dijo:

    Keep working ,remarkable job!

  3. GLORIA dijo:

    Orlando, me ofrezco sin contribución.economica ninguna.para.ser tu.correctora, estilista gramatical…..mecanografíar, lo.que.sea, PERO.UNA VEZ MÁS TE.DIGO…EL LIBRO.VA…..

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