Los Sonidos del Silencio

He contado esto otras veces. Sucede que yo no tenía noción de qué cosa es el silencio. En Cuba somos bulliciosos…en todas partes hay bulla. No hay un lugar con silencio, verdadero silencio, ni en la ciudad ni en el campo, lo supe una vez en Estados Unidos, en una pequeña ciudad del Oeste, lo supe mi primer mediodía de domingo.Sigue leyendo…

Como estaba solo, mantenía encendido el televisor todo el tiempo, para tener un poco de compañía. Ese mediodía me aburrí de una programación  estúpida, estúpida, ….bueno, no voy a escribir estúpida 120 veces, una por cada canal. Cada día la humanidad tiende a una cultura  de la estupidez y el gusto kistch.

En fin, apagué el televisor, y entonces fue como si hubiera encendido el silencio. Recordé como un flashazo las palabras de la canción de Simon y Garfunkel: “no one dared disturb the sound of silence“. Un silencio sólido, pesaba en mis oidos como el plomo. Ni un sonido…nada. Sentí una sensación como la inminencia de una catastrofe…sentí miedo del silencio, sentí deseos de salir del cuarto y averiguar si había alguien vivo en 100 km a la redonda…nada. Era un barrio residencial, no se oia ni un niño gritando, ni un televisor encendido, ni un perro ladrando, ni unas vecinas cotillando, ni un vendedor ambulante voceando pan, o flores, o escobas plásticas, cuartos de pollo…qué se yo, las cosas que en ese momento me venían a la mente, cosas que por demás siempre me resultaron molestas, siempre quise tener silencio…y ahí estaba, de cuerpo presente, bien silencioso, todo el silencio del mundo a mi disposición, sólido y compacto como si alguien lo hubiera comprimido, envasado y me lo hubieran hecho llegar.

Traté de ponerme a estudiar…y nada, el silencio se me hacía  oprobioso, sentí deseos de estar en mi barrio, ese lugar bullanguero y me di cuenta que en realidad me gusta el silencio…pero no tanto.

Me doblegó el silencio, o el miedo al silencio…encendí el televisor y puse el encuentro de pelota de los Rockies de Colorado contra…no recuerdo el equipo…como casi siempre, le pateaban el fondillo a los Rockies, ni siquiera me fijé quien picheaba…necesitaba ver a un
humano, traspasé la barrera: abrí la puerta del cuarto y en la sala de la casa estaba mi casera, como si nada, viendo la TV, y no se oía nada en mi cuarto.

Retorné con más valor y me sumergí de nuevo en el silencio, a fin de cuentas siempre había querido bañarme en un piscina de silencio. Me di un baño de una hora más de silencio, soporté estoicamente mi miedo…nunca más he pedido silencio…

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Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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7 respuestas a Los Sonidos del Silencio

  1. alejo3399 dijo:

    un cubano con una adidas le deja una raya a cualquiera compadre, nada más que por el apuro de llegar a la meta, quitárselas y mirarse con ellas frente al espejo, jeje. un saludo.

  2. El silencio en Cuba es un lujo. Ese miedo al silencio nos golpea a todos en algún moneto y en situaciones disímiles. Buen escrito. Saludos

    • meteoradar dijo:

      Bueno, yo no quiero silencio muy silencioso, pero un poquito…oigame, que pobre gente que vive cerca de los clubes, o cuando un vecino mete pa fiesta y saca los bafles pa fuera (la gente está dentro) para compartir su música con el vecindario…

  3. nubedealivio dijo:

    Mi amigo, con lo solidarios que somos los cubanos, que hasta la bulla la compartimos con creces con nuestros vecinos… no creo que seamos entonces muy compatibles con los silencios jejeje esta historia tuya me lo confirma.

  4. Nancy Ondarza Linares dijo:

    Ha sido de mucha satisfacción entrar a esta pagina, tanto por los relatos sobre los MOSTRUOS, con quien he vivido durante años y por los recuerdos que me han traído, uno de ellos es cuando Orlando fue con su mamá a Cisneros 105, donde radicaba la oficina de Meteorología, recién llegado de la URSS a buscar trabajo y ahora ver el resultado de su labor, ya que ha sido la guía de ese grupo de ingenieros, orgullo de los meteorólogos de Camagüey y de Cuba, pues a quien no le agrada decir, si esos son mis compañeros de trabajo, cuando vemos u oímos en los medios de difusión, algún comentario sobre la automatización de los radares, además he visto la opinión de otros colegas que también es de mi agrado

  5. alejo3399 dijo:

    uno aprende a abstraerse de las dos cosas, de la música del vecino jodedor y del silencio pesado ese, al menos hay que hacer un esfuerzo porque condicionar el medio a la cabeza de uno es una utopía en cualquier lugar. vaya que filosofía de esquina he metido aquí¡¡¡¡, jejeje

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