MRL-5M: historia de una epopeya (II)

En el post anterior comenté como obtuvimos el radar MRL-5. Cómo llegó hasta nosotros, ya lo había contado mi amigo Petia. Otro aspecto interesante de este asunto era dónde montarlo. El MRL-5 que teníamos en el Centro desde 1981 estaba montado en un vagón, en cambio el nuevo, el que provenía de Pedro Pi, era una variente estacionaria. Necesitábamos además del radar, una edificación dónde montarlo.

Desde que comencé a trabajar en el 1981,  en el Centro Meteorológico de Camagüey, ubicado al lado del aeropuerto Ignacio Agramonte, se hablaba del “Nuevo Centro Meteorológico de Camagüey”, que iba a estar ubicado en la Loma de la Mula. Un par de veces visitamos la futura ubicación que era una loma llena de marabú. Iba a ser toda una edificación enorme, con las más inimaginables facilidades, un SuperCentro SuperMeteorológico de SuperCamagüey, eso iba a ser “lo máximo”. Iba a estar dotado de los últimos avances tecnológicos: una estación de sondeo atmosférico, un radar MRL-5 nuevo y estacionario, una computadora main frame (EC-1022, el análogo soviético de la IBM-360), en fin…El Dorado.

Alrededor del 1988, una brigada de aguerridos trabajadores del Centro Meteorológico de Camagüey partió hacia el lugar microlocalizado y que según nos dijeron se llamaba Loma de la Mula, 4 km al Sur de nosotros, es decir, al Sur del aeropuerto Ignacio Agramonte de la ciudad de Camagüey. La conquista de la Loma de la Mula fue todo un episodio, digno de un post aparte, al que me comprometo ante mis lectores (si es que los hay), en nombre de los héroes que liquidaron a las huestes del Marabú que se hallaban allí desplegadas. A finales de 1989, o tal vez en el 1990, ya consciente de que no se iba a construir el SuperCentro soñado, el Delegado, a la sazón, el Dr. Rodolfo Falloh Bejerano, inició una nueva ofensiva para construir al menos la torre del radar, con el objetivo de que los soviéticos dieran un nuevo radar MRL-5, estacionario para ser ubicado allí. La torre se construyó, aunque sin terminación, pero la Unión Soviética desapareció…y nos quedamos con un edificio, pero sin radar.

De esta forma, en 1994, al pedir el radar MRL-5 de Pedro Pi al Director del Instituto de Meteorología, ya teníamos un adificio sobre el que montar el radar. Darle la terminación a la torre del radar también tuvo muchos héroes. Osmel Fernández Ruiz que sirvió como Inversionista, Comprador, Chofer, y hasta hizo planos como si fuera un arquitecto; la Brigada de los 43, que se llamaba así porque cuando no eran 4 eran 3 (Albernas, Rafael, Mora y Picón), que hicieron maravillas como albañiles a pesar de ser especialistas en Meteorología; la ECOI-8 que fue la oficialmente le dio terminación a la obra… Carlos Díaz Barranco, Primer Secretario del Partido en la provincia, le llamó “la obra del siglo” en Camagüey. Bueno, nadie se ponga bravo porque no lo he mencionado, narraré esta hazaña con lujo de detalles, tal como se merece.

Bueno, ya tenía un radar MRL-5 en cajas, y un edificio sobre el que ponerlo, ahora…bueno, dejemos algo para otra noche, digo, otro post.

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Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
Esta entrada fue publicada en Anécdotas, Así fue la historia y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a MRL-5M: historia de una epopeya (II)

  1. Katerina dijo:

    Y esto fue solo la introducción…..justo cuando la historia comienza a atraparte….esperaremos anciosos la historia en sí misma….

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