¿LLoverá? Yo veré y les diré…dicen los meteorólogos

El 23 de marzo es el día 82º del año del calendario gregoriano. Este año es el 83º  por ser  bisiesto. Quedan 283 días para finalizar el año y comerse el tradicional lechón asado. Pero no se apresuren a hacerse la boca agua, estimados lectores, que ese no es el tema del post de hoy. Podría decir por ejemplo, que un día como hoy, de 1814 nació la poetisa camagueyana Gertrudis Gómez de Avellaneda, o que un día como hoy pero de 1369 murió Pedro I el Cruel, rey de Castilla y León (a quien afortunadamente no conocimos); pero tampoco es de eso que quiero hablar, por muy positivos que hayan sido estos acontecimientos para la humanidad. Lo que quiero decir es que el 23 de marzo está relacionado con la Meteorología.

Todos los años, el 23 de marzo, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), sus 189 países-miembros y la comunidad meteorológica internacional celebran el Día Meteorológico Mundial con la elección de un tema oportuno. El objetivo de esta conmemoración es crear conciencia en la población mundial sobre la importancia del cuidado del clima como factor prioritario para la conservación de los ecosistemas y, en consecuencia, para el desarrollo sostenible.   Este año el tema es: “El Tiempo, el Clima, y el Agua, motores de nuestro futuro”.

No, no es que en el futuro los motores vayan a funcionar con agua, ni que el clima de las casas vaya a cambiar con el tiempo, definitivamente no, seguiremos con el mismo calor, los motores seguirán siendo de gasolina, de petróleo o de pedalina (sip, esa extraña sustancia con lo que se mueven las bicicletas y que hace que un tipo flaquito monte un refrigerador, un puerco, y dos  gordos en un bicitaxi…y se mueva).

El lío es que este día 23 de marzo se conmemora la entrada en vigor, en 1950, del Convenio por el que se estableció la Organización. Este día se estableció como resultado de una decisión del Consejo Ejecutivo de la Organización Metereológica Mundial (OMM), endosada durante la celebración del Quinto Congreso de dicho organismo, durante el año 1967.

Así pues, aprovecho para felicitar a todos mis radáricos colegas de todo el país, y a los que no son de radar pero trabajan en el Instituto de Meteorología de Cuba, y a los que no trabajan en el Instituto de Meteorología de Cuba, pero tienen relaciones de trabajo con nosotros, y a los aficionados a la Meteorología que tenemos muchos abnegados colaboradores que miden numerosas variables meteorológicas y que reportan cualquier fenómeno, y lo hacen por su propia afición, y por el bien del país. También a los radioaficionados que nos apoyan en los casos de huracanes. Y por supuesto, que hago extensiva la felicitación a todos los que en el mundo se dedican a este noble empeño de vigilar el Tiempo y el Clima. Tampoco me olvido de los tantos que trabajaron con nosotros y que andan por ahí, más cerca o más lejos, pero siempre con un pedazo del corazón atrapado en la Meteorología.

Pero quería decir además, que este día en Cuba, también tiene otra connotación importante. El 15 de Marzo, el Mayor General Antonio Maceo, en representación de muchos dignos patriotas rechazaba el Pacto del Zanjón. Parco y conciso le dice al General Martínez Campo—”Guarde usted ese documento, no queremos saber nada de él”… — “No, no nos entendemos” — fueron sus históricas palabras al representante del colonialismo hispano, con las que dejaba enmarcada la dignidad de todo un pueblo. Y agregó para que no quedaran dudas—¡Volverán a romperse las hostilidades!

Para despedir a las tropas coloniales un alegre capitán mambí gritó:

—”Muchachos, el 23 se rompe el corojo” y el 23 de marzo, ya con el corojo roto y la patria libre, es el Día de los Meteorólogos.

Felicidades a todos, y los dejo con los versos patrióticos de la insigne poetisa que nació en Camagüey un día como hoy:

Al partir

¡Perla del mar! ¡Estrella de occidente!
¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo
la noche cubre con su opaco velo,
como cubre el dolor mi triste frente.

¡Voy a partir!… La chusma diligente,
para arrancarme del nativo suelo
Ias velas iza, y pronta a su desvelo
la brisa acude de tu zona ardiente.

¡Adiós!, ¡patria feliz, edén querido!
¡Doquier que el hado en su furor me impela,
tu dulce nombre halagará mi oído!

¡Adiós!… Ya cruje la turgente vela…
¡El anda se alza… El buque, estremecido,
Ias olas corta y silencioso vuela!

Gertrudis Gómez de Avellaneda

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Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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