MRL-5M: final de una epopeya, 15 años después.

 Hoy, 3 de abril se cumplen 15 años de la inauguración del primer radar meteorológico,  que haya operado en Cuba de modo completamente automático. Este radar nos sirvió como una maqueta para demostrar las ideas técnicas que habíamos venido desarrollando desde 1983, era simplemente una MUESTRA, y estuvo funcionando…hasta el 2005, ¡más de 8 años! Sí, recalco lo de que “teníamos que demostrar”, siempre estas ideas se abrieron paso contra muchos escépticos y contra algunos abiertamente opuestos, bueno, ya sabemos, los humanos nos oponemos a los cambios; pero siempre hay quien te apoya, quien confía en tí, fueron unos cuantos, encabezados por nuestra Ministra (con perdón de Elba Rosa que seguro comparte este mismo sentimiento de que Rosa será por siempre Nuestra), a la sazón la Dra. Rosa Elena Simeón, que decía que nuestro equipo era de sus “locos” favoritos. 

Durante todo el proceso, especialmente los últimos dos meses tuve la sensación que casi todo el mundo estaba en las gradas del Coliseo de la antigua Roma, y miraban nuestra encarnizada pelea contra todos los factores adversos para luego indicar con el pulgar hacia abajo si salíamos derrotados, al menos…así lo sentí, pero nada estimado lector, triunfamos, y algunos de mala gana, otros muchos de buena fe (no, no me refiero al popular dúo cubano), levantaron el pulgar.

Ya expliqué en un post como llegó a manos nuestras el radar, en otro post expliqué lo de la edificación donde se montó allá en la Loma de la Mula, y en un tercer post expliqué con qué lo hicimos; aunque en realidad debía decir como dijo el Mayor General Ignacio Agramonte: lo hicimos con la vergüenza de los camagüeyanos.

Sigo pensando que hicimos una proeza laboral, aunque el Sindicato nunca nos lo acreditó como tal. Durante meses habíamos construido los circuitos, cableándolos  sobre tarjetas de veroboard, teníamos soldadores de baja calidad, la iluminación en los locales era muy precaria, los componentes había que “lucharlos”, sacándolos de cualquier equipo viejo, o “resolviéndolo” con algún “socio” (en la Cuba de hoy significa un amigo que está dispuesto a hacer algo por tí).

Cuando fuimos para la Loma (la Loma de la Mula), las condiciones empeoraron. La alimentación era muy mala, las condiciones higiénicas peor. Bueno, no es que fuéramos muy exigentes con las condiciones sanitarias, era un lugar “de campo” y nosotros somos espartanos, el lío es que una vez vimos al mocetón, hijo de la mujer que cocinaba, bañándose en el tanque del agua de tomar-cocinar, bueno, eso no era el fin del mundo, “herpecito” (como cariñosamente le decíamos) solo estaba refrescándose un poco, eran solo detalles, a fin de cuentas terminamos bien flacos, pero sobrevivimos.

Entrábamos y salíamos en una carreta tirada por un tractor, y llegábamos completamente llenos de polvo, pero ni siquiera eso era seguro, porque ese transporte era del “autoconsumo” y estaba priorizado para las labores agrícolas que se hacían en las áreas del autoconsumo (no amigo lector, no se trata de un consumo de autos, no, era un área de sembrados y de animales, para auto-consumo de nuestra institución: la Delegación del CITMA). El caso fue que muchas veces tuvimos que salir a pie, 4 km hasta llegar a la carretera, y algunas veces tuvimos que entrar a pie, que es más heroico que salir, porque para salir cuando te cogen las 6 PM y no aparece el tractor no hay que ser muy heroico, más bien para quedarse es que hay que ser…bueno, bobo. No rima con heroico, pero al final no tiene que rimar, yo no soy poeta.

Sí, creo que fue una proeza tecnológica. Por primera vez se montaba un radar meteorológico sin participación de fabricantes extranjeros-desarrollados, por primera vez ese radar ya no tendría aquellas pantallas redondas llamadas indicadores donde las señales de radar se veían solo por la remanencia del tubo indicador. Recuerdo que “alguien” cuyo nombre no recuerdo me decía—¿y a qué le vamos a tirar fotos entonces? Y yo les explicaba que ya no haría falta tirarles fotos a una pantalla, que la información se guardaría por los siglos de los siglos en formato digital. Por primera vez los operadores ya no tendrían que “operar”, ya no habría botones que oprimir, interruptores que conmutar, manivelas para mover la antena…de todo se encargaría la computadora, lo que nos permitía deshacernos de un mueble enorme llamado “Consola de Operación”. Sí, eran muchas cosas nuevas a la vez…y los humanos nos oponemos a los cambios.

Por aquellos días vino un ruso, muy conocedor de los radares MRL-5, que insistió en ver aquello. Se lo enseñamos todo funcionando. Muy receloso quería ver en qué cuarto “secreto” habíamos metido todo lo que le “faltaba” al radar. Muy suspicaz, hubo que enseñarle la antena en movimiento y los radiocecos reales, porque creía que todo aquello eran “muñequitos”  simulados en la computadora. Es que …le faltaba tantas cosas al radar, y yo le decía–sí, tanto que de 20 kW que consumía el original, el nuevo consumía menos de 4 kW.

Las condiciones de la puesta a punto fueron todo lo más adversas que se pudo concebir. A pesar de que lo pedí con mucha antelación, la conexión de la energía trifásica de 220 V la pusieron solo 9 días antes de la inauguración, que estaba pactada para el día 4 de abril…pero unos días después, la Dra. Rosa Elena Simeón anunció que no podía venir el 4, que vendría el 3, con los que nos quitaba unas importantes 24 horas.

Recuerdo que esa última semana fue simplemente un infierno. Los constructores no habían terminado, ellos también se “acogieron” a la misma fecha de terminación y cuando soldaban con arco eléctrico había que apagarlo todo. Francamente era una sublime subestimación del trabajo que teníamos que hacer en la parte tecnológica. Recuerdo que las brigadas de la fábrica que venían a montar los radares en Cuba, se pasaban hasta 4 meses, eran 20 personas, se alojaban en habitaciones confortables, los llevaban a la playa, la alimentación era buena, no comenzaban a montar hasta que se hubiera terminado por completo la obra civil (como es lógico)…en fin ¿sueno un poquito celoso? Bueno, pues nada, nadie es profeta en su tierra dice el dicho…nos tocaron aquella vez condiciones muy difíciles, esa semana renunciamos a dormir.

Y no obstante…terminamos en tiempo, lo hicimos funcionar todo. En mi opinión fue un hito tecnológico importante, no solo para los radares, y no solo para la Meteorología en Cuba. Fue una muestra de nuestra potencialidad para librarnos de ese flagelo que hoy ataca a muchos (incluyendo a instituciones de los “desarrollados”): la dependencia tecnológica.

Aquella vez tomamos la firme determinación de no volvernos a meter “en camisa de once varas”…y aquí estamos, 15 años después, también en condiciones difíciles (no tanto como aquellas)…montando el nuevo radar VESTA| RD-200SX, un radar Doppler en sus dos canales con el último grito de la tecnología, ya en fase de pruebas.

Pero bueno, ya lo saben, no tengo un equipo de humanos…sino de “monstruos“. Nos gusta eso de pulverizar los mitos y vencer los imposibles y nos gusta meternos en problemas. Parece que nos hemos eternizados en aquel lema que hace unos años coreaba la juventud cubana:  ¡nacimos para vencer y no para ser vencidos!

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Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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11 respuestas a MRL-5M: final de una epopeya, 15 años después.

  1. Josefina dijo:

    Claro que recuerdo esos días de la construcción del radar, la mayor parte de los trabajadores del centro nos volcamos en su contrucción, con mucho entusiasmo, yo puse hasta ladrillos junto con Albernas y muchos dedicamos nuestros fines de semana a ello, para luego al retornar hacer las labores de la casa que habíamos dejado pendiente por hacer, nunca olvidaré el día que la cocinera me dió cuando llegué un baso de leche con mucha voluntad, muy temprano en la mañana, me lo tomé sin mirar y sentí en mi boca un cuerpo extraño y baboso, era un renacuajo, al pareser había caido del agua que le había hechado a la leche.

    • meteoradar dijo:

      Así es, me he contenido de contar un poco de historias de la cocinera, por respeto a los lectores flojos de estómago. Si, fue una época dura y gloriosa. Muchos dieron un aporte considerable en esa obra.

  2. Liset dijo:

    Orlando, gracias por habernos contado aquella linda epopeya, de verdad que fue de Titanes, aunque no lo creas también me siento orgullosa, pues soy camagüeyana – avileña y siento como todos una atractiva y regocijante alegría por todos los logros obtenidos de la meteorología en Cuba. “MUCHAS FELICIDADES A TODO TU GRUPO DE LOCOS“

    • meteoradar dijo:

      Gracias Liset. Es lo que yo digo, los camagueyanos estamos conquistando el INSMET solapadamente…Tomás, Mayito, Varona, …somos muchos…en algun momento trasladamos la sede para Camaguey, o para Ciego, que me gusta más porque prospera a gran velocidad.

  3. Mayelín Guerra Olazábal dijo:

    … es una verdadera lastima que no todos le prestemos la atención que amérita el esfuerzo humano y físico por sobre todas las cosas hacemos, a lo que renunciamos por vergüenza y por sentido de pertenencia. Sólo espero que un día no muy lejano ustedes merezcan estar en el nivel que requieren: legalmente ser el Centro Nacional de Radares del INSMET y por ende del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente de la Respública de Cuba. Porque lo de seguir cosechando éxitos lo harán sólo necesitan El Reconocimiento del esfuerzo sostenido y mantenido por tantos años!!! FELICIDADES!!!

  4. Marlen Gutiérrez, Asesora de la Sede del INSMET dijo:

    Agradezco a mi colega Mayelin por enviarme esta impresionante y bella anécdota, y por ayudarme a descubrir esta página. Una vez que recibí esta epopeya por el correo electrónico, sentí curiosidad y busqué su procedencia. A pesar de la carga de trabajo, leí todas las anécdotas y como siempre digo…todos los días uno aprende y conoce algo nuevo…. En este caso, hoy no solo conocí cosas nuevas, sino que recibí una buena lección.
    Me siento hasta contenta, aunque a lo mejor soy muy ilusa, pero entre las anécdotas hay una “…Me han estremecido un montón de mujeres…” donde al parecer me incluyeron como una de las Abogadas-Monstras-Defensoras, que se ocupan de defender los radares y al autor de la anécdota.
    Marlen, Abogada de la Sede del INSMET

  5. osmel dijo:

    Me gusto el escrito, no solo eres un científico de altos kilates, Orlando, también eres escritor,

    • meteoradar dijo:

      Sí Osmelito, me encanta escribir, debí haberme dedicado a eso en lugar de estudiar tanto. Oye, y hoy que es tu día de cumpleaños te diré que para tí y para todos los que pasaron por aquí y dejaron una huella de amor al trabajo y dedicación también tengo un post para cada uno…ninguno se me va a escapar, que ya los tengo escritos en mis “memorias-Testamento” por si me muero antes que alguien lo publique de todas formas. Así que ya saben, prepárense Waldo, Ramoncito, Marco, Pedro Bebert…de todos voy a despotricar.

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