Requiem por HERMES

Hoy recibí un correo del Dr. Rubiera, a propósito de la puesta a punto y de la pronta incorporación al servicio del nuevo radar Doppler de doble longitud de onda, Rubiera recuerda aquella comparecencia en la TV cuando conversaba con el Comandante en Jefe, y donde él dijo, con tremendo aplomo y una confianza enorme en nosotros, que los ingenieros de Camagüey podríamos hacer un radar Doppler y modernizar todos los otros con mucho menos dinero de lo que costaría un radar Doppler en el mercado actual. Bueno, creo que no lo hemos hecho quedar mal. Ahora de pronto me viene a la mente el viejo Hermes, que el 23 de marzo pasado cumpliría 24 años si no hubiera fallecido hace mucho.Sí estimados lectores, el 23 de marzo debí haber escrito este Requiem por un amigo, que ese era el día de su cumpleaños. Sip,  porque aquel día del año 1988, consumamos un sueño que para mí ya tenía 2 años: adquirir, procesar y transmitir la información de un radar meteorológico empleando una “microcomputadora” (así le decíamos en aquel entonces a las primeras PC). Ese día, con total complicidad con Rubiera y otros compañeros de Casablanca, habíamos decidido “dar a luz” a esa criatura, que mis amigos Roger Rivero, y su esposa Zuly me habían sugerido ponerle por nombre Hermes, el Mensajero de los Dioses del Olimpo. Ese día, yo estaba en la Loma de Casablanca, en la sede del INSMET, y mi amigo Rafael Valdés, en Camagüey, en el radar con “la criatura”, el tenía un módem-teléfono de 1400 Baud, y yo un simple módem de 200 Baud (por tanto, la comunicación iba a ser a 200 Baud, un poquito más rápida que los teletipos, y para los lectores jóvenes les digo que hoy en día, los módems desde las casas se comunican entre 33 000 y 54 000 Baud). Tratábamos de enlazarnos por una extensión de una pizarra telefónica húngara en el Centro de Camagüey, y yo allá con un teléfono directo que Rubiera me había prestado a esos efectos.

En los finales de los 70 y principios de los 80, el mundo de la automatización de los radares estaba dominado por las “minicomputadoras” (aquellas computadoras hechas a semejanza de la PDP-11 de la firma Digital Equipment Corporation). En 1986 entró la primera microcomputadora a la Delegación de Camagüey. La ubicaron por allá por el pueblo (el Centro Meteorológico está en la periferia, a más de 10 km del down town), y repartían el “tiempo de máquina” (es decir un esquédulo de a qué hora se sentaba este y a qué hora se sentaba aquel). Le pedí la susodicha computadora al Delegado para probar la idea que teníamos y no me la dio. El Ing. Rafael Valdés, a la sazón del DATINSAC-Camagüey, le pidió a su jefe que se la pidiera a mi Delegado…y se la dieron, y por supuesto, de inmediato para el radar. Los rusos que venían a colaborar en las tareas de radares vieron aquella máquina que para ellos era una novedad y dieron su veredicto: solo sirve para escribir y jugar, nada serio para hacer una automatización.

Dos años después lográbamos el milagro, y de paso desbaratábamos uno de los mitos: las PC no sirven para automatizar procesos industriales. No lo puedo asegurar, pero no vi ningún reporte de que alguien hubiera empleado una computadora tipo PC para automatizar radares. Solo en el 1992 vimos los primeros reportes, y era ya empleando PC con procesadores INTEL 80386. La que nosotros usamos fue una Olivetti M24, que usaba un procesador INTEL 8086, después saldrían las famosas IBM PC-XT con procesadores INTEL 8088.

La tecnología nuestra fue simple y novedosa. Hermes constaba de un dispositivo que habíamos hecho desde 1983: el BOMO, que era un digitalizador de la señal de video de salida del receptor del radar, seguido de un integrador para suavizar la señal. Esto se entraba a la computadora (Olivetti M24) a través de una tarjeta que empleaba el Direct Memory Access (DMA). En la computadora  un programa hecho por Alejandro en Turbo Pascal procesaba los datos y permitía la visualización de los cortes en 4 colores: blanco, negro, cyan, y magenta. Muy simple, un hardaware externo (el BOMO), una tarjeta interna en la PC para el DMA y el software de adquisición y procesamiento. El disquito duro de la PC tenía la terrífica capacidad de … 10 Mega bytes.

Retornando a aquel 23 de marzo…desde por la mañana Valdés y yo tratábamos de establecer la comunicación (algo realmente artístico-filosófico, había que cargar un programa como el Impersonator u otro, configurarle 10 mil cosas que la mayoría nadie sabía qué era y esperar a ver si a las computadoras les daba la gana de entenderse). Ese día se esperaba la visita de la Dra. Rosa Elena Simeón, Presidenta de la Academia de Ciencias de Cuba (cuando eso no éramos un Ministerio aún), y la idea era mostrarle nuestra “prodigiosa criatura”, es decir Hermes, el mensajero, el que llevaría la información del radar en tiempo real desde cada radar hasta el Centro Nacional de Pronósticos. Rosa Elena se demoraba y la comunicación no se había logrado en todo el día.

Debo aclarar que en aquellos años la telefonía en Cuba estaba “de truco”. Hacer una llamada de distancia desde un directo en Camagüey a un directo en La Habana era una tarea de una hora con suerte, dándoles a los teléfonos de discos, ahora imaginen ustedes, amables lectores jóvenes (porque los más viejos no tienen nada que imaginar…lo saben bien), tratar de llamar desde una extensión de una pizarra interna que era…ya para aquella pizarra no tengo calificativo. Nada, Misión Imposible 1 se inspiró en hechos como este.

Bueno, no alargo más el post que ya es hora de irme a casa. Rosa Elena entró por la puerta de Pronósticos como a las 5 y 30, y justo en ese momento a nuestras máquinas-módems-pizarras telefónicas les dio la gana de enlazarse y comenzó a aparecer en pantalla la imagen del radar de Camagüey de ese momento.  Le explicamos…el radar indicaba lluvia sobre Nuevitas, Rubiera mandó al Jefe de Turno (perdón, no recogí para la historia ese dato) que llamara a nuestra Estación de Nuevitas…y se confirmó…acababa de nacer la era digital para nuestros radares. Pero no se entusiasmen apreciados lectores, para que creciera y se hiciera una realidad…todavía faltaba mucho por llover.

Hermes se instaló en los radares de Camagüey y Casablanca, pero yo era joven e inexperto aún, y falleció…varios intentaron ocupar su plaza…pero no fue hasta 1997 que llegó un digno sucesor: el MRL-5M. Que descanse en paz Hermes, su sangre no se derramó en vano. Rubiera recuerda seguramente muy bien aquel momento glorioso en que nos parecía que en poco tiempo tendríamos todos los radares enviando sus datos a Casablanca, pero eso solo ocurrió en el 2006, pero ya esa es otra historia, como dice Scherezada, hay que dejar algo para la próxima noche.

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Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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2 respuestas a Requiem por HERMES

  1. Alvarito dijo:

    Recuerdo aquellos tiempos. Fue intenso el trabajo y una buena escuela para mí. Mi primer proyecto de envergadura.

    • meteoradar dijo:

      Sí, eso fue una escuela para todos. El otro día tuve que llevar a una persona al Naval, y me acordé de haberte llevado al Naval con tremendo ataque de asma cuando estábamos trabajando allá. Fue muy duro, y los resultados no fueron todo lo que esprábamos, pero aprendimos a hacer las cosas bien, digamos que eso pavimentó el camino, y fue la base de los logros actuales.

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