D’Artagnan se une a los Mosqueperros…perdón a los Mosqueteros.

Le sigo cediendo el espacio a mi amigo Pedro Bebert, para que continue la saga de Alejandro Dumas.

Nuestro departamento (Pronósticos y Comunicaciones) participaba en los consejos científicos, pero no exponía ni tenía una línea de desarrollo específica en aquel momento, al menos que yo recuerde, fue así como decidí comenzar con mi primer pequeño trabajo, recuerdo muy bien que me sirvieron de inspiración Los tres Mosqueteros.

Todos para uno y uno para todos

Carlos Alberto y Aroche me incentivaron y me alentaron, fue así como comencé con la elaboración de un programa para el pronóstico de las temperaturas máximas y mínimas en la provincia de Camagüey. Mi compañera de turno Nancy Ondarza fue mi mano derecha en la recopilación y la preparación de toda la información que había que sacar de los archivos para la serie de datos necesaria. Recuerdo que el programa lo escribí en dos calculadoras científicas Electrónica MK 52 que había traído de la Unión Soviética (al irse Pedro para Rusia me dejó una de ellas, y todos los programas que hice para mi tesis de doctorado corrieron en esa calculadora, como los programas tardaban horas en correr y era época de apagones tuve que hacerle un pequeño inversor alimentado de la batería del carro, que tenía que subirla los 4 pisos para estos efectos) . El resultado fue que todos los días pronosticábamos la Temperatura máxima y mínima y la comparábamos diariamente con los valores reales para determinar el margen de error que daba el programa de pronóstico. Era bastante incómodo y se demoraba mucho hacerlo en la calculadora, pero era algo nuevo que se hacía con los predictores objetivos de nuestra provincia. En esa época todavía el Departamento de Pronósticos no contaba con ningún ordenador personal.

Toda investigación resulta ser más llamativa cuando sus resultados son palpables y se pueden ver en la práctica, no es lo mismo investigar la existencia de La Partícula de Dios o Partícula Divina, La Materia Negra, La Antimateria, La Teoría del Big Bang, etc, que palpar con sus manos un Ipad, por solo poner un ejemplo del resultado de las investigaciones más avanzadas en el campo de los semiconductores y circuitos impresos, o lo que significa la obtención del Grafeno denominado como el material del futuro, esto no significa restarle importancia a las investigaciones en el campo teórico de la Física, pero indiscutiblemente el impacto no es el mismo. Por eso cuando Los tres Mosqueteros presentaron el Microfax (ya con esto Pedro me obliga a explicar en un post lo que fue el MicroFax) aquello causó un impacto inolvidable, la foto que hasta entonces era recibida vía facsímil e impresa en papel, ahora era ilustrada en un ordenador personal, podía archivarse digitalmente y ser analizada en cualquier momento, además no podemos olvidar que ya no era necesario el empleo del papel fotosensible que empezaba a escasear por aquellos tiempos, lo que también significó un ahorro de recursos. No voy a mencionar la automatización del radar, porque de eso ya se ha hablado bastante.

Fue entonces cuando comprendí que tenia de alguna manera unirme a Los tres Mosqueteros. Sí, al estilo de lo que hizo D’Artagnan. Por esa época en el Departamento de Pronósticos hay un aumento de personal, llega Yaquelin (tremendo caramelo), Elsa y otra muchacha (no recuerdo ahora su nombre), y mi socio Batista se va a trabajar a Cayo Coco.

Otra experiencia inolvidable fue el montaje con Roberto Acea y Orestes Albernas de una estación meteorológica costera en Cayo Sabinal. Junto con ellos en el Cayo, estuvimos mi esposa Nadia y yo impartiendo clases de Meteorología a los trabajadores del faro, Nadia estuvo 15 días y yo un mes. Acea y Albernas son personas a las cuales siempre recuerdo y admiro mucho (ambos están jubilados ya, pero aún Acea trabaja por contratos con nosotros).

Bueno un buen día se terminaron mis turnos rotativos y desembarqué en el departamento de  Los tres Mosqueteros (debo aclarar que el Departamento se llamaba cuando eso Departamento de Servicios Técnicos, y que dentro de él estaba el Laboratorio de Desarrollo Técnico, que estaba integrado por Waldo, Ramoncito y por mí) que ya no eran tres, ya eran más, aunque yo seguía perteneciendo al Departamento de Pronósticos, logré que Orlando (¿te acuerdas?)(me vas disculpar Pedro, estaba la gente que te quería y la gente que no te quería, pero de acordarse, estoy seguro todo el mundo se acuerda de todo, que tú eres de esos ciclones que no dejan indiferente a nadie) me diera un buro en su oficina de la “Ciencia Ficción”. Ramoncito, el muy cabrón, se reía y me decía, a la verdad que tú eres irremediablemente acojonante, jejejeje, pero ya en aquel entonces ya yo sabía perfectamente lo que perseguía: hacer lo mismo que estaban haciendo Los Mosqueteros, pero orientado a las características especificas del Departamento de Pronósticos, las cuales después de haber trabajado durante casi un año (si no me falla la memoria) conocía ya perfectamente y con lujo de detalles.

En uno de mis tantos viajes a la Habana, a la sede del Instituto de Meteorología en Casablanca, le presté atención a un servicio nuevo que estaban brindando allí y que se llamaba MeteoCuba (todavía se sigue brindando ese servicio de ruteo en particular, y MeteoCuba es la marca comercial bajo la cual se ofertan otros muchos servicios del Instituto de Meteorología en la actualidad). Ese servicio consistía en brindar un pronóstico marítimo con la ruta óptima de navegación a seguir por las embarcaciones, con el fin de ahorrar combustible y tiempo. El consumo de combustible de los buques se mide en toneladas y a esas escalas el ahorro es notablemente considerable, y como es natural al Instituto de Meteorología ese servicio se lo pagaban en divisas, y eso le permitió al instituto comprar muy buenos ordenadores. Pensé que eso mismo para Camagüey sería perfecto, pues permitiría resolver la escasez de ordenadores con la que contaba nuestro Centro, entre otras cosas.

Por esa época nombran a mi “socio” Dositeo jefe del Departamento de Pronósticos (y con eso la apertura a una serie de iniciativas muy interesantes, agrego yo, y agrego además que hoy Dositeo es el Director del Centro Meteorológico de Camagüey desde hace 9 años). Por otra parte, con la gente de GeoCuba se habían establecido buenas relaciones de trabajo durante el montaje de la estación de Cayo Sabinal. Entonces tratamos de implantar el mismo servicio de MeteoCuba en Camagüey, pero con un servicio adicional, que consistía en ofrecer el mantenimiento y reparación de los Radares Meteorológicos de Abordo, para eso ya habían unos cuantos Mosqueteros. Con ese objetivo hicimos un viaje a la oficina de GeoCuba y al puerto, en Nuevitas, con Orlando, Dositeo y Elsa, no se si me olvida alguien más (sí, se te olvida Rafael Valdés de la ESI).

Aquello no resultó, por muchos problemas subjetivos en aquel entonces, por eso empecé a desarrollar un Sistema Automatizado de Procesamiento de la Información Meteorológica, al cual denominé SAPIM por su abreviatura, la verdad que apreté con la abreviatura, pero pienso que el buen sentido del humor siempre es bueno, y eso es algo que nunca me ha faltado. Con Ramoncito no podía programar aquello porque Orlando defendía como un león el tiempo laboral de Ramoncito, realmente eran muchas las cosas que tenían que hacer, así que yo con mi SAPIM tuve que arreglármelas a mi manera, entonces conocí a un buen programador del instituto de Geodesia y Cartografía de Camagüey, su nombre es Richard y con el día a día empezamos elaborar el programa de decodificación y codificación de los mensajes meteorológicos, el ploteo automático de todas las variables meteorológicas en el mapa y la confección también automática de todas las isolíneas, solo me quedaba un detalle por resolver y era ver como la información que entraba vía télex de las estaciones podía ser leída automáticamente desde el ordenador y resultó que una muchacha de la ESI de Camagüey, Eva, había hecho un programa residente que le permitía al ordenador recibir la información de las líneas telegráficas, El MicroTel (creo que ese era el nombre del programa). Fue así que comenzó mi labor con los muchachos de la ESI, la tarjeta que tenían era un prototipo que habían hecho Galván, un ingeniero del departamento de Hardware que dirigía en aquel entonces Pavel, entonces pensé que eso seria algo magnifico para todos los Centros Provinciales de Meteorología y para la sede del Instituto de Meteorología, los télex “comen” (bueno…comían, hace años fueron retirados del servicio) mucho papel y esto no necesitaba de papel alguno, (ya estaba logrando algo parecido a lo de los Mosqueteros), así nos aparecimos a la Habana con aquel proyecto Valdez, Rafael Tejón, Pavel, Galvan y yo. En el Centro de Comunicaciones del Instituto la idea gustó y acordamos fabricar las tarjetas necesarias para todo el país. Fue de esa manera como logramos el ordenador del departamento de comunicaciones de Camagüey, ya teníamos un hierro para seguir desarrollando el SAPIM (lo que no recuerdo ahora si era una 386 o una 486), así lo terminamos en su primera variante, el sistema Codificaba, Decodificaba, Ploteaba y Dibujaba las isolineas, lo único que no teníamos impresora, ahora no recuerdo de dónde salió una Epson de carro estrecho, que siempre estaba jodiendo con la cinta del carrete, me acuerdo que se la pelaba a Wualdiña (Waldo Vázquez Soto) para que me empatara la cinta con el estañador.

Estando en la Habana, Mayito (Vicedirector del área de Pronósticos y Cuquito (vicedirector del área de Sistemas Básicos) me comentaron que la gente de Pinar del Rio y la gente de Granma estaban haciendo algo parecido. En Pinar resultó ser mi compañero y amigo de estudios en Leningrado, Carlos Alberto Miranda, graduado un año antes que yo, y en Bayamo Eber, un físico nuclear, si mal no recuerdo. Creo que fue en el primer encuentro de Radares que se realizó en Cayo Coco donde decidimos unirnos para hacer  un sistema conjunto que tuviera en cuenta los mejores aspectos de cada uno en particular, así trabajamos durante mucho tiempo en la Habana y una que otra vez en Camagüey, las tarjetas para el télex se montaron en Cayo Coco, en Ciego, en Camagüey, en Bayamo, a esas ciudades recuerdo haber ido, de la parte occidental se encargaron la gente de la Habana si no me falla la memoria.

En lo adelante todo el trabajo conjunto con la ESI resulto ser bastante fructífero, ellos estaban desarrollando un software con muy buenos elementos de multimedia para brindárselo a la industria turística, el Software era interactivo y muy asequible al cliente, ya ellos tenían alguna experiencia con el Hotel Cuatro Vientos en aquel entonces en Santa Lucia. Fue en ese momento cuando me surgió la idea de PROMETEO, abreviatura de Pronostico Meteorológico (ya la abreviatura fue más seria jejejeje), esto era una opción mas dentro del programa informativo del Hotel que le brindaba al cliente de forma gráfica, amena y sencilla el valor actual y el pronostico de un número de variables meteorológicas (temperatura ambiente, máximas y mínimas, temperatura del agua, temperatura de la arena nubosidad, precipitaciones, dirección y fuerza del viento, oleaje, etc). En Santa Lucía la gerencia de los Hoteles no se decidió a desarrollar todo el Software que le propuso la ESI, entonces le propuse a Rafael Tejón que podíamos probar en Cayo Coco….

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Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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