¿Tener, mantener o sostener los radares?

“El camino al Infierno está empedrado de buenas intenciones.”

En los 31 años que llevo trabajando en el campo de los radares meteorológicos he conocido de muchos proyectos para la compra y montaje de radares meteorológicos en diversos países. Algunos se han materializado, otros no. En la fase inicial todo es color de rosa, como dice el refrán: “escobita nueva barre bien”. El Instituto de Meteorología de Cuba puede vanagloriarse de haber barrido bien con escobas nuevas y viejas. Los radares Mitsubishi RC-32B van a celebrar el próximo año su cuadragésimo aniversario de una muy exitosa explotación y si no que lo cuenten los huracanes: Allen, Gilbert, Lili, Georges, Irene, Michelle, Isidore, Charley, Iván, Dennys, Gustav, Ike, Paloma, Isaac” capturados con las manos en la masa” por estos radares.

Bueno, amables lectores, no voy a hablar en este post sobre nosotros, sino sobre otros, es solo para filosofar un poco sobre los radares en el mundo de hoy, especialmente mirando al Sur…

Pues sí, he visto proyectos en otros países, que nacen muy entusiastas, con declaraciones en la prensa, y gran expectativa, y gran gasto de dinero en la compra, lanzando todo lo que tienen. En el mejor de los casos pasa un tiempo largo empiezas a ver las imágenes de los radares, pasa un poco más de tiempo y dejas de verlas, se esfuman. En el peor de los casos, pasa un tiempo largo y no ves nada.

Comprarse un radar es muy facil (a pesar de que hay muy pocos fabricantes, la demanda es aún menor), haces un contrato, pagas un dinero por adelantado, al cabo de un año te entregan el radar (si fuiste previsor y tienes lista la obra civil donde ubicarlo), y terminas de pagar. Pasas un primer año relativamente feliz, si hay un problema, con alguna tibieza y muchos intentos por “resolver” el problema a distancia, el fabricante manda al especialista y se restablece.

Luego viene la parte fea, cuando los muy amables comerciales te esquivan. El servicio de postventa se torna muy lento, y para recibir una cierta atención debes pagar contratos de mantenimiento muy desfavorables.

La tecnología cambia rápido, al cabo de 10 años, si se te rompe una parte del receptor, debes comprar un receptor nuevo completo, porque ya esa parte no se produce, se produce otra más complicada y sofisticada que implica cambios en el receptor completo. Resumen…los costosos radares se tornan insostenibles (ah, si tuviéramos un iRadar).

Siempre insisto en que comprarse un radar meteorológico es como comprarse entradas para todos los juegos de una larga serie de beisbol. Ya pagaste por asistir al estadio cada juego. Si faltas a un juego es un dinero que pagaste en balde. Así pasa con los radares. Ellos deben trabajar TODO EL TIEMPO, ya se pagó por eso. Cada vez que el radar se para estamos perdiendo algo de la inversión realizada. Estamos perdiendo la amortización que nos aporta el uso del radar por la inversión efectuada.

Si analizamos desde el punto de vista de una industria las cosas se ven más claras. Compras una maquinaria que fabrica churros (si alguno de mis lectores no ha probado un churro que vaya corriendo a probarlo, se hacen en muchos países iberoamericanos, en Caracas probé algunos deliciosos y en La Habana Vieja también). La amortización está en producir muchos churros y venderlos, para con ese dinero amortizar la inversión realizada. Si la máquina de hacer churros se para, ya sea por falta de materia prima, por alguna rotura interna, o incluso por mantenimiento…estamos dejando de vender churros y por tanto de ganar el dinero que amortizaría la inversión y luego nos dejaría ganancia.

Con el radar meteorológico sucede lo mismo, pero la mayoría no tiene esta percepción. Cada vez que se pare el radar (por falta de energía eléctrica, de climatización, por rotura del radar) estamos perdiendo dinero, y es más notable si ocurre una tormenta y el radar no puede avisar. Estamos dejando de percibir el beneficio por el cual pagamos.

Luego quiero aclarar el concepto, a los radares no hay que mantenerlos. Lo que hay que mantener a toda costa es el servicio que ellos prestan las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año. A los radares hay que sostenerlos.

El llamado “mantenimiento” a los radares no debe detener su servicio, debe ejecutarse sustituyendo las partes (cambiar un motor por otro si es necesario y darle el mantenimiento al que se quitó y tenerlo listo para la próxima) en muy breve tiempo (y siempre vigilando que haya buen tiempo).

De ahi resulta que es muy importante prever, ir preparando soluciones para aquellas partes del radar que vayan envejeciendo, y tener sistemas de control que informen todo el tiempo sobre la “salud” del radar, y no esperar a que la “muerte súbita” de un componente nos sorprenda. Es preciso ser independientes tecnológicamente, y el único camino para lograrlo es formar especialistas calificados que puedan fabricar su propia tecnología. En eso el Centro de Radares tiene experiencia y las pone al servicio de la comunidad internacional. No hay otro camino que sea sostenible. Si lo sabremos nosotros que sostenemos los nuestros (ya bastante viejitos) a fuerza de puro talento de los “monstruos, y de mucho sacrificio.

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Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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