Damnatio Memoriae

damnatio_memoriae“Era una práctica de la antigua Roma consistente en condenar el recuerdo de un enemigo del Estado tras su muerte. Cuando el Senado Romano decretaba oficialmente la damnatio memoriae, se procedía a eliminar todo cuanto recordara al condenado: imágenes, monumentos, inscripciones, e incluso se llegaba a la prohibición de usar su nombre”.

A mi en octavo grado se me fue  la primera noviecita (con el trabajo que me había costado conseguirla, sí porque antes hubo otras…pero ellas no llegaron a saberlo), Maritza es su nombre, pero yo le decía Ketty. Y se me fue también el mejor socito, Heribertico. Fue duro, los cubanos sabemos bien qué quiere decir eso de “se me fue”. En otras geografías hispanoparlantes eso puede significar que se murieron, pero en Cuba…significa que se piraron (bueno, esto último tampoco sé si lo entenderán otros no-cubanohablantes).

Y si se fueron…damnatio memoriae. El lío es que yo tengo algo que no sé si es un don o un castigo. Me cuesta un trabajo del caráj olvidar cosas. Tengo memoria cinematográfica. Recuerdo imágenes en movimiento, gestos, sonidos, en fin…pa qué. Cuando estudiaba en Moscú, lograba memorizar sin mucho esfuerzo tablas de números de varias hojas. Actualmente todavía, me pueden decir un número de hasta 15 cifras, tal vez más, lo oigo una vez y lo memorizo. Ahora imagínense olvidar a la jevita y al socito. Además…no entendí el por qué. Luego pasó el tiempo, comenzaron a “viajar” los artistas, y ya no fueron taaaan traidores, solo pasaron a ser “radicados fuera”. Las cosas cambian. Ahora hay muchos que recibieron refugio político y vienen plácidamente de vacaciones a cada rato. Tal vez algún día juegue por Cuba un pelotero “radicado” fuera.

Pero bueno, mis siempre amables lectores, no era de eso de lo que quería hablar, sino de mis “monstruos”, pero no de los que están aquí, que son los imprescindibles como ya dije, sino de los que…se fueron. Yo tengo 7 monstruos idos. Uno se fue de aquí, pero se quedó en Camagüey, cuatro “se fueron”, dos “se quedaron” (eso quiere decir que no resolvieron pasaje de vuelta) y lamentablemente uno “se nos fue”, sí, falleció.

Siempre que se fue uno importante, que parecía que se iba a caer el mundo, alguien me preguntaba si me debía algo, si era necesario retenerlo. Invariablemente le dije que no, que las puertas de nuestro grupo siempre están abiertas para entrar…y para salir. Ya aparecerá otro–les decía–hay que confiar en la obra educacional de la Revolución.

Los verdaderos “monstruos_idos” trabajaron de una forma colosal, intensa, brillante, dejaron aquí lo mejor de su talento y de su corazón. Y no solo fueron muy talentosos, también trabajaron durante muchas horas al día, con alta productividad y … muy pocas condiciones de trabajo. Con algunos ni siquiera tuve un vínculo laboral directo: fue “por amor al arte”. Lo seguro es que todos son excelentes personas.

Ninguno me traicionó, ni a mi ni a la Patria. Ninguno se fue a trabajar explotando algún tipo de know-how secreto que haya obtenido aquí. Ninguno trabaja actualmente, ni nunca ha trabajado, para algún servicio meteorológico extranjero. Trabajan en otras áreas. Tal vez algo aprendieran de mí, pero no fue algo técnico específico, sino algo del modo de hacer. Ellos hicieron todo lo que les pedí y mucho más. Expandieron las fronteras de mi pensamiento, ya de por sí fantasiosamente amplias, hasta límites no sospechados por mí. No, no creo que me deban nada, nuestros logros actuales están sólidamente cimentados en el trabajo de ellos. Ellos trabajaron con honor y dignidad, y contribuyeron grandemente con este, mi pedazo de revolución que se llama radares meteorológicos en Cuba.

A lo largo de los años la mayoría ha mantenido el contacto (muchos aun me siguen llamando “Jefe”, aunque no me paguen el salario que le pagan a sus jefes), siempre atentos para ayudar de cualquier manera posible, un libro, una medicina, el pago adelantado de una publicación, bajar un software o buscar cualquier tipo de información. Cuando nos vemos conversamos largamente, aun quedan muchas de aquellas ideas sin implementar, aun quedan muchos sueños, y ya trabajo esos sueños con mi hijo, y los hijos de dos de los monstruos idos. Creo que esto es como esas enredaderas que las arrancas y salen una y otra vez.

Por mi parte, para Diego (que falleció), Alejandro, Alvarito, Waldiña, Ramoncito, Marco y Luisi, nada de Damnatio Memoriae, sino todo lo contrario según los cánones romanos: Apoteosis. Caballeros, fue un placer enorme trabajar con monstruos como ustedes, me hubiese encantado tenerlos por más tiempo.

Y como hace la gente por la radio: Y si alguien me diera fe de Heribertico Varela y Maritza Catalina Yero, que estudiaron en la Secundaria Básica Mártires de Camagüey…pues me encantaría mandarles un saludo cordial, desde aquí, desde el Camagüey Legendario.

Anuncios

Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
Esta entrada fue publicada en Los "monstruos" que ya no están, Opiniones, Temas sociales y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Damnatio Memoriae

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s