Realta

ES221th-im1-fdcc4Este sábado fui testigo de una innovación económica que me entusiasmó grandemente. Ya mis amables lectores saben que me gusta promover las buenas ideas (como aquella de la nevera de microondas de mi amigo Marco) que puedan contribuir a la economía, aunque mi fuerte esté restringido solamente al campo de los radares meteorológicos. No le tiré la foto que quería, porque no me gusta alabar en exceso, después la gente se infla (se “cree cosas” como se dice hoy día).

Pues bien amable lector, salí el sábado a que mi esposa se comprara un par de zapatos. Ya había elegido un par, se lo había probado una pila de veces, cuando fuimos a pagar no teníamos los 20.75 CUC exactos, como pedía la cajera, por tanto tuvimos que esperar que ella saliera y “luchara” un poco de menudo. Pagamos y…nos dijo que “nada de garantía”, entonces des-pagamos y seguimos buscando. Yo le expliqué a mi esposa que un Profesor de Economía en la ya lejana (en tiempo y espacio) y extinta Unión Soviética, me había explicado que el tiempo de garantía estaba en dependencia de la calidad del equipo, que por ejemplo, a un equipo, un fabricante le daba 3 años cuando había muchas probabilidades que el equipo fallara durante 3 años, en cambio, los mejores equipos eran aquellos a los que apenas se les daba 6 meses porque se esperaba que si acaso fallara en 6 meses…en fin, que esos zapatos debían ser superbuenos, pero mi esposa no lo creyó así y desestimó mi conocimiento económico y hasta el de mi docto Profesor, y más aún, me recordó el incidente de mis zapatos en Londres para echar por tierra mi teoría y la de mi Profesor.

Pero bueno, como siempre me estoy yendo del tema, no es de garantías de lo que quiero hablar. Llegamos a otra tienda y aquí fue donde me tropecé con LA GRAN INICIATIVA (no confundir con aquella de Lenin cuando inventó el trabajo voluntario). Antes le haré un comentario introductorio que demuestre mi sapiencia (sí, como hacen los comentaristas deportivos en las ruedas de prensa que antes de hacer su pregunta hacen un largo recorrido por el encuentro, y los rivales, etc…y luego le preguntan al deportista ¿cómo te preparaste para este encuentro?).

Todo el mundo sabe (y el que no lo sabe es porque no ha ido a Extranjia, ni tiene parientes que se lo hayan contado) que “afuera” se acostumbra a tachar un precio y poner debajo uno mucho menor, de modo que el infeliz usuario-comprador se cree que se lleva una rebaja, sin saber que en realidad “ESE”, el de abajo, el no-tachado es “EL PRECIO”. Sin embargo eso funciona, ver el precio alto tachado hace que el cerebro de la mitad de las personas y un poco más (sí, casi todas las mujeres y algunos hombres adictos a la compradera) genere endorfinas que les causan un estado de placer inmeso… y un hueco en el bolsillo.

En fin, yendo al grano (como diría un Dermatólogo) la gran iniciativa de esta tienda (cuyo nombre no diré porque no me gusta adular) es que a TODOS los zapatos les subieron el precio. Sí, como lo oye, todos “revalorizados”, tachado el precio anterior (el bajo) y debajo el nuevo y flamante precio (el alto). ¿A que nadie se esparaba eso?

Y eso está muy bien. En primer lugar porque los zapatos se lo merecen. Son zapatos con experiencia de vidriera, llevan tiempo ahi y se merecen un aumento. Por ejemplo, a los 25 cuando empecé a trabajar yo “me creía cosas”, figúnrense, recién graduado Summa Cum Laude de un fuerte Instituto …sin embargo, tengo que reconocer que después de 30 años soy aun mejor especialista, es decir, ahora sé unas poquitas cosas y antes no sabía nada. En segundo lugar, porque aquí las endorfinas, esas traviesas hormonas del placer, también deben hacer lo suyo y generar placer en los cerebros de…(bueno, ya lo dije) y huecos (aun más grandes) en los bolsillos. En tercer lugar, porque de solo saber que habrá una “realta” se va a armar tremenda molotera, igual o peor que la que se arma cuando hay rebajas.

En definitiva, creo que la economía saldrá ganando. Me parece muy buena idea. Espero que mis lectores la promuevan. A los más socios, si me llaman les digo el nombre de la tienda. Es más, desde ya, voy a empezar a subir el precio de nuestros viejos radares japoneses, que ya llevan 40 años ahí, y tal vez los venda por mucho más de lo que costaron (a fin de cuenta están garantizados de que duran mucho) y con el dinero construya nuevos radares Doppler ya cubanos.

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Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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