Los Quince de Florita

“Julieta: … ¿Qué hay en un nombre? ¡Lo que llamamos rosa exhalaría el mismo grato perfume con cualquiera otra denominación! De igual modo Romeo, aunque Romeo no se llamara, conservaría sin este título las raras perfecciones que atesora…”

Romeo y Julieta. Acto II, Escena 2. William Shakespeare

Nuevamente me hallo ante el mismo problemático asunto de cuando mi hija Orlý cumplió 15 años. ¿Qué hacer? ¿Una fiesta en algún club de moda? ¿Baile de 15 parejas con vestidos largos? ¿Fotos en una casa de quinces? ¿O debo modernizarme y hacer un photobook? ¿O tal vez una falsa revista “fashion”? ¿O tres días en un hotel “de los buenos”? Tremendo problema para cualquier padre cuya hija cumpla 15 años, mucho peor hoy, que cuando mi hija los cumplió. Bueno, en realidad no quería hablar de las fiestas de 15. Como bien saben mis lectores, me pongo a divagar y la mente se me va en otra dirección, aunque en realidad no muy lejana, porque de lo que quiero hablar es de un aniversario número 15; pero relacionado con la actividad de los radares meteorológicos en Cuba y no con una niña que cumpla 15 años.

El problema está en el nombre de lo que cumple 15 años ¿Sección de Electrónica? ¿Departamento de Sistemas Básicos? ¿Laboratorio de Desarrollo? ¿Grupo de Radares? ¿Colectivo de Ingenieros de Radar? ¿Departamento de Radares?   O… ¿Centro de Radares? Hummm, a fin de cuentas…¿qué importa cómo se llame?, llamémoslo simplemente “Florita” (pido perdón a Luis Carbonell), ya que estamos a punto (en febrero del 2018) de cumplir 15 años.

Foto del día en que Tomás me «nombró» jefe del Centro de Radares

Cada uno le da a Florita la denominación que mejor le parece; pero mi salario me llega como Investigador Titular, jefe del Departamento de Radares del Centro Meteorológico Provincial de Camagüey. Ahora en febrero próximo (del 2018) se van a cumplir 15 años ya del lejano momento en que, en el Consejo de Dirección del Instituto de Meteorología en febrero del 2003, el Dr. Tomás Gutiérrez, en ejercicio de sus funciones como Director General del Instituto de Meteorología (INSMET), me nombró (sí me dio tres planazos en el lomo con el machete suyo de hacer trabajo voluntario) jefe del Centro de Radares, y me confirió todas las potestades oficiales para ejercer este título y que junto a la autoridad moral que ya teníamos nos permitió hacer muchas cosas. La decisión en su momento sorprendió a muchos, perturbó a unos cuantos, y le dio picazón a unos pocos. El problema es que en Cuba somos “capitalistas”. No suspicaz lector lector, no me refiero al modo de propiedad sobre los medios de producción, tan bien analizado por Karl Marx es su obra Das Kapital, sino a que en Cuba todo tiene que estar centralizado en la capital de todos los cubanos y no se concibe que ninguna actividad sea dirigida desde “las áreas verdes” (ya saben el dicho, la Habana es la Habana y lo demás … es área verde).

Esta es la división que está en la mente de muchas personas

 

 

 

 

MRL-5M: Primer radar con funcionamiento completamente automático en Cuba

En verdad, Tomás lo único que hacía era reconocer oficialmente un hecho que era una realidad palpable. Desde hacía varios años el grupito de ingenieros de Camagüey se encargaba de la actividad de radares a nivel de todo el país (o casi). Todo venía de la época nefasta en que el INSMET había adoptado una estructura horizontal, es decir los centros meteorológicos provinciales eran dirigidos por los delegados del CITMA en las provincias, y el control desde la sede del INSMET en Casa Blanca era muy débil. Así pues, las provincias con radares, en su mayoría, coordinaban con nosotros las tareas de mantenimiento y reparación de “sus” radares, y cursos de adiestramiento para “su” personal.

3 de abril de 1997, la Dra. Rosa Elena Simeón inauguró el radar MRL-5M en la Loma de la Mula, en Camagüey

Supuse en aquel momento, que en la decisión de Tomás habían influido dos factores: UNO, que ya desde 1997 el propio Tomás, en una de sus primeras decisiones para retomar la verticalidad del INSMET, nos dio las riendas de la automatización de todos los radares en Cuba, y lo hizo el día de la inauguración del radar automatizado de Camagüey (3 de abril de 1997), y DOS, que el estado técnico de los otros 6 radares era deplorable. Sin embargo, Tomás avizoraba mucho más. Tomás quería convertir 7 radares “federales” en una red de radares operada de modo centralizado con métodos y procedimientos unificados. Solo con el tiempo lo comprendí, y Tomás fue moldeando la actividad de los radares a través del Centro de Radares que creó a tales efectos.

Durante 15 años el Centro de Radares se ha encargado de organizar, normar, ejecutar y coordinar todas las actividades de operación, explotación y servicio técnico de los radares en todo el país. No obstante, en los papeles, el Centro de Radares aún no existe, estas funciones las ejecuta el Departamento de Radares del Centro Meteorológico Provincial de Camagüey. El escollo principal, según plantean los funcionarios encargados de las estructuras, radica en la frase: “un centro NO PUEDE estar subordinado a otro centro”. En este caso se refieren a que el Centro de Radares, como radica en el Centro Meteorológico Provincial de Camagüey, no puede estar subordinado al director del Centro Meteorológico y ser a la vez UN CENTRO. Esto me sume en una profunda confusión filosófica, pues ya Karl Marx nos había dicho—“la práctica es el criterio de la verdad”, y en la práctica el Centro de Radares sí existe, y coordina y dirige una actividad nacional que desborda al director del centro provincial, que obviamente no puede ocuparse de los problemas de 8 radares, 7 de los cuales están ubicados en otras provincias, y este centro (de radares) lo hace tan bien como cualquiera de los 8 centros que radican en Casa Blanca, y modestia aparte…un poco más “nacional” que algunos de estos centros, cuya accionar apenas desborda un poquito las cercas de la sede del INSMET en la loma de Casa Blanca (hummm, sueno un poco envidioso a la verdad, ¿será porque soy un palestino envidiando a los capitalistas, perdón, capitalinos?).

Sostiene Pereira, que el problema para los funcionarios es semántico “centro subordinado a centro”, eso NO PUEDE SER. El problema que hemos resuelto en la práctica Dositeo (director del Centro Meteorológico Provincial de Camagüey, también desde hace 15 años) y yo, ha sido que sí, que EXISTE desde hace 15 años el Centro de Radares. Dositeo se encarga de todas las actividades administrativas del CENTRO PROVINCIAL, y por supuesto de las actividades técnicas de las otras áreas, y yo, de coordinar, planificar, ejecutar y controlar las actividades de todo tipo relacionadas con los 8 radares meteorológicos. En realidad, todo ha sido muy simple, el balón (de las tareas) va y viene entre Dositeo y yo, pero, como en el volibol, ninguno de los dos invade el terreno del otro. Coordinar, cooperar y ayudarnos mutuamente, esa ha sido la clave para que el Centro de Radares haya podido existir, en Camagüey…a pesar de los pesares y de las dificultades semánticas que acarrea.

Imagen, a la izquierda, del edificio del Centro de Radares con el radar RD-200 SX de fondo al centro, prototipo de radar meteorológico Doppler CUBANO

En su momento Tomás peleaba para que no se dijera “Centro Nacional de Pronósticos” o “Centro Nacional del Clima” en las entrevistas de la prensa, porque daba la idea de que eran instituciones independientes, sino que dijéramos “Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología” o “Centro del Clima del Instituto de Meteorología”. Se pueden imaginar mis amables lectores, que, si eso sucedía con los centros que radican en La Habana, es muy difícil contener a los lugareños para que no nos llamemos Centro Nacional de Radares, para enfatizar que nos encargamos de una actividad de carácter nacional (aunque estemos en “provincia”). Cuando uno le dice a la prensa: Centro de Radares, de inmediato asocian con Centro de Radares de Camagüey, yo siempre le hice caso a Tomás y les explicaba: Centro de Radares del Instituto de Meteorología; pero luego escuchamos o vemos: ”…el Centro Nacional de Radares, que para orgullo camagüeyano radica en esta provincia…”. En fin, la palabreja “centro” es así de polémica. Así pues, Florita y que no se discuta más. Sea el nombre oficial que sea…cumplimos 15 años de intenso trabajo.

Pues sí, 15 años es un espacio de tiempo prolongado. En estos 15 años culminamos la automatización y modernización de toda la red de radares; diseñamos, fabricamos e instalamos en Camagüey el prototipo de radar meteorológico Doppler que nos encargó el Comandante en Jefe; logramos la operación automática y remota de todos los radares; informatizamos la actividad de radares con procesamiento centralizado por medio del software más potente del mundo y distribuimos la información al mundo entero en unos minutos después de adquirida; aumentamos en 18 veces la frecuencia de observación de los radares a la vez que disminuimos en diez veces la energía demandada para hacerlo (ahora nuestra atmósfera es explorada cada 10 minutos por nuestros 8 radares), unificamos los procedimientos de adquisición y procesamiento de la información en todos los radares, normamos y unificamos la presentación de la información y mantenemos en funcionamiento radares que ya tienen entre 29 y 45 años de explotación (que bien merece un récord si no es Guinness, al menos Güines); creamos métodos y procedimientos para analizar, interpretar y presentar al sistema meteorológico nacional la información de los 8 radares … entre otras muchas cosas.

A todo esto, lo hemos llamado Sistema de Vigilancia Meteorológica por Radar en Cuba y es una actividad en la que participan esforzadamente muchos compañeros de todo el INSMET,  y abarca la adquisición de la información por los 8 radares, la transmisión de la misma a los centros donde se procesa (Camagüey y Casa Blanca), el análisis de esta información, su interpretación y su presentación a todo el sistema nacional de pronósticos (por medio de boletines y páginas WEB). Creo que con eso nos hemos aproximado un poco al sueño de Tomás. Pero héte aquí que ahora tenemos un nuevo Director General, que también sueña y tendremos que esforzarnos para cumplir con los sueños de Celso, por eso los retos crecen cada día.

Sin importar como nos llamemos nosotros, o como nos llamen otros, podemos celebrar “los 15” con la conciencia tranquila porque nos hemos esforzado de un modo extraordinario, y perdonen mis lectores la inmodestia, porque más bien hablo de mis “monstruos” y no de mí, que solo he sido el motor impulsor. Y añado que el hecho de que tengamos la conciencia tranquila no quiere decir que nos vayamos a quedar tranquilos porque aún tenemos mucho más por hacer que lo que hemos hecho, y la innovación tecnológica seguirá en el centro de todo nuestro accionar.

Bueno, toda regla tiene su excepción, porque sí que nos estaremos tranquilos para las fotos de 15 que nos vamos a tirar, no vaya a ser que salgan “movidas”. Pensándolo bien, no estaría mal que uno de esos fotógrafos de 15 nos “inventara” una edición falsa del Bulletin of the American Meteorological Society con imágenes de los radares nuestros capturando a Irma y un cintillo que dijera: “Cuban Weather Radar Center arrives to its 15th Anniversary”, o tal vez simplemente escribamos un artículo “de verdad” para esta revista.

Me comentan mis compañeros, que se reunieron cuando yo estaba para La Habana, que acordaron hacer un baile de vals de parejas, para las celebraciones,  pero como en el momento actual en el Centro de Radares somos 12 varones y 6 hembras, tres compañeros varones deben vestir trajes largos de mujer. Dicen que Arturito (que es muy desprejuiciado y muy dispuesto para todo) se propuso voluntariamente, pero que hay dos elegidos (a la fuerza) que se niegan: Arencibia e Ichi. Tranquilos, Miguelito, Sarmiento y René Estevan dieron su disposición para cooperar en la actividad.

Finalmente, para terminar esta larga perorata, permítanme mis lectores apelar de nuevo a Marx (y dale, que hoy me la he cogido con el barbudo Prometeo de Tréveris), en una de sus tesis sobre Feuerbach: “Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento”. Todo lo demás, amables lectores, …es área verde.

Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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2 respuestas a Los Quince de Florita

  1. Gloria dijo:

    Como siempre mi querido amigo…y de una forma muy amena y con una innegable pizca del humor que nos caracteriza has hecho un resumen de Florita y sus quince años. …cómo no se nos ocurrió antes. ..para evitarnos dos grandes trabajos. …de días y noches….para complacer finalmente. ..por obra y gracia de la semántica. …cómo llamar al CENTRO NACIONAL DE RADARES…y se te olvidó o no quisiste referirte al «preciado aumento económico «…risible por demás.
    No importa. ..orgullosa de todos ustedes y de sus logros. .no sólo con los insuficientes recursos que para nada han sido un impedimento para tener de alta al 100% de nuestros radares…y tambien por llevar a otros lugares sus conocimientos. …
    No importa que Ichi o Arturo tengan que sacrificarse para el baile..soy capaz de adelantar mi llegada y acompañarlos.
    Muchas felicidades mis queridos compañeros. ..siempre los recuerdo y quiero. ..por ser ustedes ejemplo vivo de que….no solo en la capital surgen talentos….. y no somos literalmente áreas verdes…sino un TINAJON CARGADO DE VERGUENZA Y BUENOS DESEOS. …

    • meteoradar dijo:

      Gracias Gloria por la opinión. Recuerdo cuántos papeles hiciste para oficializar el Centro de Radares y a cuantos compañeros del CITMA le argumentaste una y otra vez…en fin, como te digo, no importa cómo se llame el grupo, lo realmente importante es lo que hemos hecho y seguiremos haciendo. El aumento en el caso mío eran 40 pesos, si mal no recuerdo. Eso es una bobería, dejame ver, a 40 pesos mensuales, durante 15 años, son 180 meses, nada apenas unos… bah, 7200 pesos que he dejado de ganar…nada, boberías. Tenemos algo más importante, la satisfacción de habernos esforzado al máximo, de haber encontrado soluciones técnicas a problemas imposibles, de haber organizado la actividad, de haber creado cosas. Si realmente hubiésemos estado muy interesados por el dinero…ofertas de trabajo bien remunerado no nos han faltado, pero Ignacio nos enseñó a hacer las cosas con la verguenza. Bueno, un abrazo, déjate caer cuando estés por acá.

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