Aporte cubano a las unidades de medida

Los cubanos somos un pueblo muy dado a la normalización y a la estandarización de las cosas. Ya desde 1961 la normalización en Cuba tomó caracter oficial cuando el Comandante Guevara, a la sazón Ministro de Industrias, inscribió a Cuba en la International Standards Organization. En 1962 se crea la Dirección de Normas y Metrología del Ministerio de Industrias. Ya en 1973 se crea el Instituto Cubano de Normalización, Metrología y Control de la Calidad, que se convierte en Comité Estatal de Normalización en 1976. En 1994 ya adquiere su personalidad actual de Oficina Nacional de Normalización, adscrita a nuestro Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Como siempre, divago un poco, yo no quería hablar de las instituciones oficiales, sino de los aportes populares a las unidades de medición.

Tomemos por ejemplo la construcción, a tono con los trabajos que se realizan en la capital para su recuperación. En la construcción en Cuba, el metro cúbico es solo una referencia, de hecho se dice solamente: «ahí hay 3 metros de arena» (así pelao, sin aclarar si son cúbicos o no, que eso a nadie le importa). Pues en Cuba, para facilitar la dinámica de los trabajos de construcción, todos los áridos se miden en palas (palas de albañil). Por ejemplo, un cubo (eso que los orientales más correctamente llaman balde) contiene 3 palas, una carretilla contiene 15 palas. Leonardo el «mostro» mirando una pila de arena te dice de inmediato cuántos metros (cúbicos) tiene con un error de más menos 1 pala. Olvídense en este caso del significado de las palas, cubos y carretillas como utensilios, en este caso se usan como UNIDADES DE MEDIDA populares. Se imaginan que para despachar los áridos tuviéramos que tener unos recipientes metálicos en los que cupieran exactamente 1 metro cúbico, y se despachara rellenandolos y volcándolos en el transporte que traiga el que se lo va a llevar (como se hace para medir la harina y el azúcar para hacer una panetela). Se necesitaría de una grúa para manipular esos recipientes. Puede que algún exigente lector me diga que es impreciso saber la cantidad de arena que lleva una pala, que depende de cuánto se cargue, y del tamaño de la pala y de un largo etcétera. Eso puede que sera cierto, pero ¿qué medición está exenta de errores? Lo cierto es que eso no nos detiene para restablecer los edificios y las casa derrumbadas por el tornado del 27 de enero, en tiempo récord.

SONY DSC

Y hablando de cosas populares ¿qué me dicen de cómo se mide el arroz? Tol mundo sabe en Cuba que una libra de arroz son dos laticas. Está quien dice que eso es arbitrario, que ahora hay muchos tipos diferentes de laticas, de distantas marcas de leche condensada, pero ¿qué otro modo hay? ¿confiar en la pesa del bodeguero? Hummm, hay quienes han realizado la investigación y hay mucha disparidad en los bodegueros, perdón en las pesas de las bodegas. De cualquier forma, la latica sirve lo mismo pal arroz que pa los frijoles y como PROMEDIO dos laticas son una libra de arroz, o de frijoles, o de café. ¿Esto me recuerda aquello de ¿qué pesa más una libra de algodón o una de plomo?

Bueno, a ver, un aporte más original aún es el jarro de leche. El jarro de leche, que tol mundo en Cuba sabe a qué jarro de leche me refiero. Para el que no entendió le explico: ese que usamos para darle una buena fregada a la cocina. Sí, porque pones a hervir dos litros de leche, se te bota (siempre se bota, ni te preocupes de pararte al lado, eso no funciona, la leche te vela a tí), se ensucia la cocina, y tu mujer te obliga a limpiarla. En fin, mis amables lectores no deben confundir el jarro, ese utensilio que acabo de explicar, con el jarro como unidad de medida (es como el kg como unidad de masa y el kg como unidad de fuerza). Por ejemplo, los vendedores carretilleros, o peatoneros ambulantes te venden UN jarro de papas por un precio (no está normalizado el precio porque depende de muchas cosas: el tamaño de la papa, la época del año, la ciudad, etc.). Allí el jarro se convierte en UNIDAD DE MEDIDA, fíjense que el carretillero no te vende el utensilio, solo las papas adentro contenidas,

Y hablando de la leche, quiero hablarles del ya desaparecido «litro de leche»  como UNIDAD DE MEDIDA, que vale la pena recordar como un aporte importante. La botella de cristal que se usaba para distribuir la leche envasada, que en el periodo especial cambió de uso y era para renvasar (llevabas tus «litros» y el lechero te los rellenaba, no hasta la boca, sino 3 dedos por debajo, es decir 2 CUN o TSUN de acupuntura). La cantidad de leche así contenida no sobrepasaba los 850 mililitros. Una vez en mi reparto faltó el agua varios días. El pobre lechero se vio obligado a despachar los «litros» hasta con 4 dedos por debajo. Siempre hay gente envidiosa que decían que era porque no podía echarle agua a la leche, pero el caso es que todos lo entendimos y soportamos los 4 días sin agua y con 4 y hasta 5 dedos de menos, y conste que el lechero tenía los dedos gruesos. Pero la botella de leche tenía un uso más general. Una vez fui a comprar líquido de freno, y el cartel decía claramente el precio de UN LITRO. Yo llevé mi vasija graduada en mililtros hasta 1500. Ni modo, la mujer que despachaba me lo echó en «su litro» (de leche, relleno hasta 3 dedos por debajo de la garganta) y listo, eso es lo que ella despachaba, porque ASÍ ESTABA ESTABLECIDO.

Y hablando de leche también recuerdo un caso relacionado. Estábamos en el ESPECIALOCENO INFERIOR, es decir allá por 1993. En esa época yo transferí a mi hijo todos mis conocimientos de beisbol (sí yo me había graduado de jugar pelota en un curso por correspondencia), y como las colas eran tan largas, y la bodega y la carnicería estaban una al lado de la otra en dos apartamentos contiguos, y la gente marcaba en las dos o tres colas que hubiera, pues mi hijo y yo jugábamos con un batecito, un guantecito y un pelota hasta que se iba despejando y podíamos comprar. El caso es que presenciamos un episodio que tal vez fuera lo que motivó a mi hijo hacia la Física (posteriormente obtendría dos medallas de oro en Olimpiadas Iberoamericanas de Física). El caso fue que había «venido» sazonador líquido; pero que la bodeguera despachaba por peso (como estaba orientado). El caso es que una vecina después de haber comprado retornó indignada por un supuesto error en el peso. Ella en su casa había «medido» el sazonador líquido con un biberón de la leche del bebé, de esos graduados en onzas y le daba como que le habían dado de menos. La explicación de la bodeguera fue ejemplar, hablandole del peso específico de la leche y del sazonador, mi hijo quedó impactado. Como la mujer seguía en «sus trece» tuve que intervenir en favor de la bodeguera y explicarle a la señora que no, que el biberón está graduado en onzas DE LECHE, pero que eso en realidad es una medida de volumen y no de peso, que la bodeguera le había pesado correctamente y le había dado lo que le tocaba.

Pues sí, los cubanos somos creativos para las unidades de medida, si total miren la pulgada. Existen muchas pulgadas: la francesa (2.707 cm); la romana(2.466 cm), la escocesa (2.544 cm), la española (2.322 cm) y la anglosajona actual (2.54 cm). Dicen que la pulgada dependía del tamaño del pulgar del rey de turno, así que no se asusten con lo de la latica, la pala, el cubo, la carretilla, que a fin de cuentas, lo importante es que la capital se recupere rápido que está de cumpleaños 500.

Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
Esta entrada fue publicada en Anécdotas, Temas sociales y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s