¿Nacional? ¿En Camagüey…?

División de Cuba en la mente de algunos cubanos
Así es más o menos como muchos cubanos conciben mentalmente la división del país

Nuestro país tiene una sólida tradición de centralizar todas las actividades nacionales en la capital. De hecho, a la mayoría de los cubanos, habaneros o no, no le cabe en la cabeza que una actividad tenga dirección nacional desde cualquier otro punto de la geografía cubana. La capital es un sumidero de cuadros, se traen constantemente cuadros de las provincias, y estos pasan a engrosar la población de una urbe superpoblada. Cada vez que trato de explicarle a alguien que la actividad de vigilancia meteorológica por radar se dirige CENTRALIZADAMENTE DESDE CAMAGÜEY, y que nosotros vivimos y trabajamos, no en La Habana, sino en Camagüey…paso mucho trabajo. Algunos plantean que la cosa sería tan simple como “nombrar” como jefe a alguien que trabaje en la sede del INSMET … Pero no, no es tan fácil. Muchas condiciones han propiciado el surgimiento de un grupo de radar muy fuerte en Camagüey, que fue creando el liderazgo nacional como un largo proceso de decantación natural. Conozca razones y motivos.

Los orígenes

Aun antes de que oficialmente se creara el Instituto de Meteorología, ya desde 1964 el Dr. Mario E. Rodríguez Ramírez, al Frente del Departamento de Meteorología de la Comisión de la Academia de Ciencias, había potenciado a Camagüey como segunda plaza fuerte del país. En 1966 se creaba oficialmente el Centro Meteorológico de Camagüey y se instalaba el radar ARS-3, el segundo radar meteorológico en el país. Desde el propio 1966 hubo una fuerte asesoría soviética en temas generales de Meteorología; pero muy en particular en temas de radares meteorológicos. También en el año 1966 los soviéticos trajeron un radar de sondeo aerológico (Meteor), y a su alrededor se nucleó la actividad aerológica. Se instaló una estación actinométrica y se hicieron mediciones de contaminación radiactiva. La asesoría soviética creó una sólida cultura tecnológica que llevó a que este centro se convirtiera en segundo más grande del país y fuera decretado, por la Ley de la Defensa, el centro alterno al de Casa Blanca.

El florecimiento de los 80

En primer plano el radar MRL-5, a la derecha y por detrás el radar ARS-3M en el Centro Meteorológico de Camagüey, sobre el año 1987

La década de los 80 trajo un renacer de la colaboración soviética. Por varios motivos: logísticos, geográficos y de disponibilidad de personal altamente calificado, Camagüey se convirtió en el epicentro de los experimentos de influencia activa para el incremento artificial de las precipitaciones. En este Centro Meteorológico se tuvieron: dos radares meteorológicos (el ARS-3M, modernizado, y un nuevo MRL-5, dotado de un indicador de turbulencia y un equipo para grabación en bandas magnéticas del dato de radar), dos radares de sondeo aerológico (el antiguo Meteor y un nuevo Meteorit-2), un radar óptico (Lidar) para la medición de aerosoles estratosféricos, una compleja estación de mediciones de electricidad atmosférica, una estación de vapor de agua y algunos otros equipos especiales de medición. Hubo en esta década una nueva oleada de asesoría soviética, lo más notable fue la presencia de un asesor permanente en temas de radar. No fue una asesoría cualquiera, por este centro pasaron los más renombrados ingenieros del servicio meteorológico de la URSS. Esto resultó un factor decisivo en la formación del futuro Centro Nacional de Radares en Camagüey. Para dar respuesta a numerosos problemas relacionados con los experimentos, el grupo de ingenieros desarrolló una fuerte actividad de innovación que le valió para la creación, por parte de la Dra. Rosa Elena Simeón Negrín, del Laboratorio Nacional de Desarrollo Técnico con sede en Camagüey.

Los difíciles 90

Por otra parte, en 1987 en el Instituto de Meteorología se hizo un proceso de renovación de TODOS los jefes a nivel nacional. Desdichadamente, en el campo del servicio técnico a los radares (para no hablar de otras áreas que no me corresponde) el relevo no fue lo innovador que se esperaba, no logró ni siquiera ser tan eficaz como sus predecesores. A inicios de los 90, con la desaparición de la Unión Soviética perdimos el suministrador de repuestos para toda la técnica y los equipos de radar comenzaron un declive muy difícil de detener. Para rematar, otra iniciativa, en mi opinión, desafortunada, fue que la Academia de Ciencias, adoptó una estructura horizontal: la meteorología en las provincias pasó a tener una muy fuerte subordinación de las delegaciones (inicialmente de la ACC, luego del CITMA al crearse este ministerio). El control nacional vertical de la sede del Instituto de Meteorología se debilitó en todas las áreas, pero en el área de los radares prácticamente desapareció, coincidiendo con el fallecimiento de dos ingenieros líderes de la actividad de radares y el retiro o abandono de otros. Las provincias, ante el auge del grupo de ingenieros de Camagüey por una parte, y la ineficacia “nacional” (por falta de especialistas en la sede) por otra, comenzaron a negociar directamente con nosotros el mantenimiento y la reparación de “sus” radares, como arreglos bilaterales. Lo que en un futuro sería el Centro Nacional de Radares comenzó a asimilar el servicio técnico de los radares en Cuba, aparte de su tradicional actividad de desarrollo/investigación, forjando el espíritu que se convirtió en leyenda.

Loma de la Mula: el reto, la osadía y el despegue

Inauguración del radar MRL-5M de Camagüey en la Loma de la Mula, 3 de abril de 1997

Ya desde 1993 el radar MRL-5 de Camagüey tenía operación y procesamiento de la información completamente automáticos; pero se alternaba con la operación manual, el radar mantenía toda su estructura original. En 1994 el Laboratorio de Desarrollo Técnico solicitó a la dirección del INSMET se le permitiera instalar un nuevo radar MRL-5 en versión completamente automática, eliminando todos los órganos de mando manuales del radar. Este trabajó culminó con la instalación en la Loma de la Mula del primer radar cubano con mando totalmente automático desde una computadora, que, además, fue el primer radar montado en Cuba sin participación de algún fabricante extranjero. Esto ya marcó la mayoría de edad del Laboratorio de Desarrollo Técnico, no solo por la parte de la innovación tecnológica, sino también por la parte de los trabajos de montaje de un radar. A partir de este momento, oficialmente, el grupo de ingenieros de Camagüey quedó a cargo de la modernización y servicio técnico de todos los radares cubanos. Luego vendrían las sucesivas modernizaciones con versión industrial de los radares de Pico San Juan (2000), Casa Blanca (2001), Punta del Este (2002), La Bajada y Camagüey (2005) y culminar en los de Gran Piedra y Pilón (2006).

Radar Meteorológico Cubano: el encargo del Comandante en Jefe

Del prototipo, fabricado en Camagüey en 2012 al primer ejemplar seriado, fabricado en Casa Blanca en 2020

Ya con la experiencia de haber modernizado los 7 radares meteorológicos que operaban en Cuba y haberles devuelto la vitalidad, la decisión del Estado Cubano fue encargar al Centro de Radares la fabricación de un prototipo de Radar Meteorológico (Doppler), optimizado para operar en las condiciones de Cuba y además, optimizado para cubrir las necesidades del servicio meteorológico cubano. La encomienda del Comandante en Jefe se puso en funcionamiento el 13 de agosto de 2012. El 11 de noviembre de 2020 se ponía en explotación el primer ejemplar seriado del Radar Meteorológico Cubano en Casa Blanca. Muy pocas instituciones en el mundo (menos de 10) son capaces de fabricar un radar con diseño de hardware y software propio. El Centro de Radares domina este know-how en todos los aspectos que conforman un radar moderno.

El Centro (Nacional) de Radares … en Camagüey

Centro de Radares del Instituto de Meteorología, en los predios del Centro Meteorológico de Camagüey

Ya en el año 2003, el Director General del Instituto de Meteorología tomó la decisión de crear un noveno centro especializado: el de radares para atender toda esta actividad. Inicialmente (hasta el año 2005), las tareas del centro se limitaron al servicio técnico. Cuando los 7 radares antiguos estuvieron automatizados, modernizados e informatizados (con conexión a Internet), se hizo necesario unificar los formatos de observación y los procedimientos para lograr observaciones síncronas y uniformes. En el 2006 toda la actividad relacionada con los radares: operación, modernización, servicio técnico y adquisición, `procesamiento y distribución de la información, pasó a manos del Centro de Radares. Se modificaron los regímenes de observación y paulatinamente se aumentó la frecuencia de operación desde una observación cada 3 horas hasta una observación cada 10 minutos (se incrementó la frecuencia en 18 veces), a la vez que se reducía drásticamente la demanda de energía. El Centro de Radares perfeccionó los métodos de servicio técnico, conjugándolos acertadamente con las tareas de investigación/desarrollo. La capacitación y la formación del personal siempre formaron parte del quehacer del Centro de Radares. A partir del año 2006, por los resultados y el prestigio alcanzado, comenzaron a exportarse los servicios del Centro de Radares a Sudáfrica, Venezuela, Colombia, Nicaragua, Guatemala, Honduras y Costa Rica.

Validación en la práctica

Evolución de la información de los radares meteorológicos: del radar al mundo entero

El Centro de Radares ha cumplido exitosamente las misiones asignadas. La Dra. Rosa Elena Simeón al crear el Laboratorio de Desarrollo Técnico en 1990 nos encomendó: quiero que este grupo se convierta en la punta de lanza de la innovación tecnológica en el Instituto de Meteorología. Así ha sido, el grupo de ingenieros nucleados alrededor de los de Camagüey ha tenido siempre como divisa resolver los problemas y mantener a toda costa los radares meteorológicos en Cuba funcionando. Ante cada rotura, se buscan soluciones innovadoras para que la parte dañada se restablezca a un nivel superior al que tenía. El Comandante en Jefe en su encomienda nos pedía: un radar meteorológico cubano, que esté al nivel de los mejores del mundo y nos permita un mejor seguimiento de los cada vez más peligrosos huracanes. Todas las encomiendas han sido cumplidas y este grupo, radicado en Camagüey ha mostrado lo acertado de habernos confiado la conducción de las tareas de sostenimiento y modernización de los radares meteorológicos.

Visita del Presidente Diaz-Canel al Centro de Radares

Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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