Radares en Gran Piedra: 55 años de heroísmo

El 6 de septiembre de 1966 el Doctor Antonio Núñez Jiménez, a la sazón Presidente de la Comisión de la Academia de Ciencias, dejaba inaugurado un radar en la cima de la Gran Piedra. Era el tercer radar que se instalaba en el país. Le habían antecedido el radar en Casa Blanca, en la sede del Instituto de Meteorología, y un radar en Camagüey, en la sede del Centro Meteorológico de Camagüey. Estimados lectores, divago, no es de los radares de lo que quiero hablar, a pesar de que siempre digo que lo mío es hablar de radares.

Es cierto que la naturaleza allí fue pródiga, y es cierto que la instalación de la técnica de radar allí es una hazaña tecnológica; pero detrás del éxito de 55 años funcionando hay gente brava. Varias generaciones de santiagueros han hecho posible este hito.

Un portento tecnológico en la cima de una maravilla de la Naturaleza.

Uno va unos días, unas semanas tal vez, instala cosas, repara otras, moderniza y a uno le parece que ha hecho una proeza, y es cierto, lo es; pero la proeza mayor es el día a día de ese radar durante 55 años. Proeza es subir, a pie algunas veces, los largos y empinados 14 kilómetros. Es subir cada día (o algunas noches) los 459 escalones para llegar a la torre. Es subir a trabajar con lluvias torrenciales, vientos fuertes, frío muy intenso y húmedo, temblores de tierra, falta de agua y ahora … pandemia. Sin embargo, y a pesar de todo eso, el radar, lo mismo el DECCA-42 instalado en 1966 que el RC-32B que lo sustituyó en 1973 como en carrera de relevos, sigue imperturbable rastreando el Caribe en busca de huracanes.

Santiagueros subiendo “a lomo de hombre” una pesada UPS con vientos y lluvias del huracán Irma.
Especialistas subiendo al radar de Gran Piedra.

De que ese portento de la técnica funcione día a día se ha encargado un grupo de valientes por la vida: los operadores (y operadoras, es el único radar en el que tenemos mujeres operando), los técnicos y las cocineras y eso se extiende ya a 55 años de trabajo en condiciones extremas. No es por gusto que la ciudad de Santiago de Cuba se ha ganado el lema: rebelde ayer, hospitalaria hoy, HEROICA SIEMPRE.

El Comandante en Jefe en el radar de la Gran Piedra en 1966.

Todo el Sistema Nacional de Vigilancia Meteorológica por Radar, y el Instituto de Meteorología completo, sienten eterna gratitud a los que ayer y hoy mantienen este imprescindible radar meteorológico, el “Capitán de Capitanes de los Radares”, el “Señor Radar”, que desde sus 1254 metros de estatura nos protege. Como suele recordarnos el Operador Emérito Pedro Alva Ramos: será el último en caer en el combate, como pidiera el Dr. Mario E. Rodríguez Ramírez.

El Dr. Mario E. Rodríguez Ramírez, Director del Instituto de Meteorología en la instalación del radar en Gran Piedra en 1966.

Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
Esta entrada fue publicada en Así fue la historia y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Radares en Gran Piedra: 55 años de heroísmo

  1. Pingback: Inez: el Bautismo de Fuego | Radares mirando al Sur

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s