MRL-5M, historia de una epopeya (vi). La conquista de la mula

El radar MRL-5M, recién instalado en la Loma de la Mula

¿Pa´ dónde fue Genaro cuando lo tumbó la mula? Pa´l suelo…Frase popular cubana.

Es que han pasado ya 25 años y todavía quedan muchas cosas por contar sobre aquella proeza laboral (nunca reconocida por el sindicato) que fue el diseño, fabricación, montaje y puesta en explotación de un radar meteorológico del tipo MRL-5, modificado y simplificado para operar con mando completamente automático. En [1] conté cómo surgió la idea y cómo obtuvimos lo principal: el radar. En [2] narré brevemente sobre dónde habríamos de montar el radar. En [3] expliqué los componentes con los que contamos para diseñar y fabricar los circuitos del radar. En [4], que pensé que sería el final, pasados 15 años, conté sobre cómo fue la fase final del montaje, la puesta a punto y la inauguración. Ya mi amigo Pedro Bebert había contado cómo fue el azaroso viaje del radar desde Pedro Pi hasta Camagüey para traer los bultos del radar. A los 22 años del suceso escribí un post [v] revelando algunos secretillos que no se contaron en su momento. Y hoy, 3 de abril de 2022, complazco peticiones contando con más detalle lo que brevemente conté en el [2], es decir, cómo se conquistó la Loma de la Mula, donde finalmente se montó el radar.

Desde que comencé a trabajar en el Centro Meteorológico de Camagüey (simultáneo con la instalación del primer radar MRL-5 en Cuba), se hablaba de la necesidad de elevar este radar que se encontraba montado en un vagón al nivel del suelo. Se barajaban distintas variantes, pero durante años la discusión terminaba en que «total, no vale la pena, pronto el Centro se trasladará para el nuevo edificio, allá en la mítica Loma». Nadie sabía exactamente qué era eso de «la Loma» ni dónde quedaba, solo que sería el más grande centro meteorológico de América Latina (sí, a los cubanos nos gusta ser el más más en algo, si no puede ser del mundo, pues de América Latina, o del Caribe, o de lo que sea; pero el mejor y más grande).

En primera plana el radar MRL-5 en el Centro Meteorológico de Camagüey. José Silva, ingeniero, sentado en la escalera, yo con los brazos cruzados y José Mario Alonso Bermúdez, jefe del radar explicando una situación. Este radar estaba demasiado bajo lo que limitaba su alcance, era deseable elevarlo.

Para mi asombro (sí, ya yo estaba bastante escéptico al respecto), a mediados de 1988 tres expedicionarios fueron a plantar bandera en «la Loma». Ellos fueron: Hilda Arredondo, la Administratriz del Centro, José Mario Alonso, jefe del radar y fotógrafo, y Dositeo García, que no recuerdo que tuviera algún cargo en ese momento; pero a falta de cargo le sobraba entusiasmo, y cuando estás abundante de entusiasmo enseguida te cae un cargo del cielo. Y así sucedió, a Dositeo lo nombraron Jefe de los Conquistadores de la Loma, y se le asignaron 10 súbditos para esta tarea. La susodicha loma, que se puso en claro cuando eso que se llamaba la Loma de la Mula, era un área grande con una loma en su centro y estaba abundantemente surtida de marabú. Un marabú bien criado, genéticamente seleccionado entre los mejores de…bueno, digamos que de América Latina. Parafraseando una frase de moda entre los jóvenes comunistas de entonces diré que «el marabú estaba que hincaba, pero la tropa de Dositeo estaba que cortaba» y no le tenían miedo a nada, y dijeron #VamosConTodo, como mismo sigue diciendo nuestra juventud hoy en día.

En la foto de la izquierda: Hilda Arredondo y Dositeo, enarbolando no-se. que mientras José Mario Alonso tiraba la foto. En la foto de la derecha, tomada cuando ya la Loma estaba «domesticada» distingo a Ballester a la izquierda, Albernas a su lado, Dositeo en el centro, Picón a la derecha. Los demás no los identifico, tal vez Osuna entre Dositeo y Picón.

Entraron a mediados de septiembre de 1988 a la Loma. Como náufragos en isla desierta tuvieron que ir ganado el espacio y construyéndose una cabaña rústica para guarecerse de las lluvias y tener dónde poner un fogón de…leña de marabú (sí, el marabú los enfrentaba con furia, porque sabía que su destino era perecer en el fuego, era una pelea de vida o muerte, de patria o muerte). Dositeo estaba al frente de 10 aguerridos espartanos, algunos no muy jóvenes. Ellos fueron: Albernas, Cebrián, Freddy, Mejía, Mario, Tito, Carlos Hernández, Ballester y Picón. Mejía era el escriba y llevaba un diario, allí se pueden leer los pasajes de heroísmo conque se enfrentaron a todas las vicisitudes, el fango, la lluvia, los mosquitos, el calor, el frío, el agotamiento, la sed y el hambre, y claro, el enemigo: el marabú. Tampoco a ellos le dieron una bandera de Proeza Laboral, pero bien que se ganaron nuestra gratitud eterna. Machetes y mochas eran sus únicas armas. Más tarde trajeron una motoniveladora y eso aceleró el trabajo. En la medida que iban «liberando» el territorio fueron construyendo un autoconsumo con diversos sembrados y posteriormente hasta vacas trajeron.

Vean dos pasajes del diario de Mejía (Fernando Mejía Llorca, técnico aerólogo), donde narra los momentos difíciles, siempre con un exquisito humor.

Jueves 17 de octubre de 1988
Lunes 24 de octubre de 1988, dándole «cuero» a Dositeo por sus amoríos.

Con el tiempo se incorporaron otros compañeros, y muchos íbamos cada vez que teníamos un chance; pero los permanentes fueron esos que estuvieron hasta que todo estuvo desbrozado, sembrado y próspero.

De pie, de izquierda a derecha: Cebrián, Mario, Ballester, Orlando (es decir Mimismo) y Oriente. Sentados, de izquierda a derecha: Tito, Dositeo (jamalicheando) y Albernas.

No habría sido posible la hazaña del radar si no hubiera sido por estos guapos que lograron la increíble tarea de convertir aquel paraje lleno de marabú en un entorno de ensueño para poner allí el radar. Nunca le estaremos lo suficientemente agradecidos por semejante proeza.

Esta era la dotación del radar en la inauguración (falta Leandro). Detrás, de izquierda a derecha: Bisbé (actualmente el jefe), Odalys y Eduradito (aun operador del radar). Delante, de izquierda a derecha: Rafael (actualmente Jefe de Meteorología de Radar en el Centro de Radares), Rixsy (actualmente en el departamento de pronósticos) y Picón (aun operador de radar).

Dejo con este post mi testimonio de agradecimiento a estos valientes, y también a todos los que fueron y aportaron su tajazo contra el marabú.

En esta foto se percibe mejor la inmensidad de la obra de la brigada de Dositeo, los conquistadores de la Loma de la Mula.

Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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