Ironías del destino: el experto

Trayectoria del huracán Kate

El suceso que deseo contar hoy a mis lectores ocurrió hace muuuuucho tiempo, tanto que olvidé el nombre del protagonista. Fue en el año 1985, al paso del temible huracán Kate por el norte de Cuba, siguiendo una trayectoria parecida a la de Irma en el 2017. Pero antes de contarles lo que pasó, debo imponer a mis nunca bien ponderados y fieles lectores de un grupo de cosas para que puedan comprender la esencia de este post.

El radar ARS-3, instalado por los soviéticos en 1966 en el naciente Centro Meteorológico de Camagüey, el segundo radar para usos meteorológicos. Se mantuvo en funcionamiento hasta principios de los 90.

Hubo en Camagüey un radar meteorológico desde fecha tan temprana como mediados de 1966, el segundo radar para fines meteorológicos que se instaló en Cuba (ARS-3, de fabricación soviética). Consecuentemente, en el Centro Meteorológico de Camagüey, desde aquel entonces hubo una dotación de operadores. Con el paso de los años en esta dotación se formaron operadores muy expertos, tradición que hasta el día de hoy se mantiene. En los sucesos de marras, en el radar de Camagüey trabajaban aun 3 operadores de altísima calificación y gran experiencia, que estaban allí desde finales de los 60 uno de ellos y desde principios de los 70, los otros dos. Los otros tres operadores eran más nuevos; pero estaban muy bien fogueados.

En primera plana, de izquierda a derecha, el ingeniero Silva, Mimismo cruzado de brazos y José Mario Alonso, jefe de los radares, explicando algo. A la derecha, al fondo, el radar ARS-3, el primero que tuvimos en Camagüey. Foto tomada allá por 1986.

En el año 1981 se instaló en el Centro Meteorológico de Camagüey el primer radar MRL-5 que entró a Cuba. Este radar MRL-5 fue, en 1975, el año de su salida al mercado, el más sofisticado y poderoso radar meteorológico del mundo (de los de fabricación seriada). Yo comencé a trabajar justo cuando se ponía en marcha este radar y yo lo recibí a nombre de Cuba. En mis primeros 4 años trabajé agotadoramente para asimilar esta tecnología y simultáneamente me di a la tarea de entrenar a los 6 operadores de la dotación de Camagüey en el uso de este radar. A partir de 1983, este radar MRL-5 fue empleado exhaustivamente para los trabajos de lluvia provocada y esto propició que los operadores adquirieran una gran maestría en el uso de este radar. Diría yo, sin temor a equivocarme, que nunca antes en Cuba un radar meteorológico había sido usado con tal intensidad.

Foto tomada en 1982 de la pantalla de un televisor por José Mario Alonso, cuando Telerebelde (la de Santiago) hizo un programa (creo que se llamaba El Hombre en su Mundo) en el Centro Meteorológico de Camagüey

Con vistas a estos experimentos de influencia activa, al radar MRL-5 se le introdujeron una serie de dispositivos para el procesamiento de la información, que ciertamente lo hacían único en Cuba, y entre los muy pocos en el mundo en los cuales se empleaban estos dispositivos. Junto a esto, y para facilitar la explotación del radar, habíamos desarrollado varias innovaciones que nunca existieron en los otros radares en Cuba. En el año 1985 los operadores de Camagüey estaban muy diestros en el uso de este radar con todos su aditamentos y modificaciones. Yo personalmente había empleado no poco tiempo en desarrollar estas innovaciones y en entrenar a los operadores para usarlas.

Trabajando en una de las innovaciones al radar MRL-5 con el ingeniero José Silva.

Para entender el suceso, debo explicar una de estas modificaciones. El radar MRL-5 contaba con dos indicadores (pantallas). Una para el trabajo del operador y otra para la fotografía (es decir fotografiar la pantalla con las imágenes que se iban captando para analizarlas a posteriori). Como ese MRL-5 estaba montado en un vagón, cuando se abría la puerta del vagón se estropeaba la foto que se estuviera haciendo en ese momento (el obturador de la cámara fotográfica permanecía abierto en lo que la antena daba una revolución completa en el plano horizontal, unos 12 segundos). Para evitar eso, al indicador de foto se le hizo una especie de embudo de madera desde la cámara hasta la pantalla, de modo que en el interior de ese recinto había oscuridad total y la cámara captaba solo la luminosidad que emitía el indicador. Para regular brillo, foco y otros ajustes adicionales, se e hizo una ventanita lateral.

Embudo desde la cámara hasta el indicador (pantalla) a la que se le tiraban las fotos.

Como ya dije, en 1985 había tres operadores muy experimentados. Ellos eran Jorge Wenceslao Bisbé Almenares (tío de Luis Bisbé actual jefe del radar de Camagüey), el más veterano de los operadores, dotado de especial habilidad para la detección y seguimiento de cualquier fenómeno meteorológico. Yo diría que tenía un olfato especial para de un vistazo darse cuenta cual de los ecos en pantalla derivarían en tormenta peligrosa, ojo de lince, no se le escapaba una. Otro experimentado era Joel de los Ríos, el Operador-Perfecto, nunca he tenido un operador tan acucioso y meticuloso, todo lo chequeaba, todo lo verificaba antes de sentarse a trabajar. Cualquier desviación de algún parámetro, alguna agujita de un reloj que no cayera en su posición habitual, él lo percibía. Me gustaba llegar y escuchar su reporte, porque no se le escapaba absolutamente nada.

El radar ARS-3 en plena operación para los experimentos de lluvia provocada. A la izquierda, Jorge W. Bisbé Almenares

El radar MRL-5 tenía numerosos interruptores, conmutadores, relojes. Cuando yo llevaba a mi hijo pequeño no quedaba interruptor que él no tocara (claro, cuando se me escapaba y se metía en el radar). Los demás operadores temían que mi hijo entrara, porque no se sabían las posiciones correctas de los interruptores, Joel no, él dejaba a Valodia jugar y luego lo restablecía todo.

El tercero de los operadores experimentado era José Mario Alonso Bermúdez, el jefe del radar. Persona con una gran cultura y un sentido común para la técnica que muchos ingenieros envidiarían. Conocía bien el radar y conocía bien el oficio. Me ayudaba a implementar las innovaciones metiendo en cintura a los operadores díscolos para que aprendieran a usar todo correctamente. En el suceso que narraré, relacionado con el indicador de foto, José Mario tuvo mucho que ver, porque él era el fotógrafo, cargaba los casetes de la cámara, revelaba los rollos y siempre estaba atento a los ajustes del indicador para que se obtuvieran las mejores fotos, y él fue el de la idea del embudo (inicialmente habíamos puesto una cortina), que luego construiría Joel con sus excepcionales habilidades manuales (Joel era sastre, tapicero, carpintero, mecánico y otras muchas habilidades manuales…y todo lo hacía con un acabado perfecto).

Leandro Lima Martínez (sí, el niño de Tocha) operando el radar MRL-5. Nótese cuántos interruptores, relojes y controles requería este radar para su operación exitosa. Puede verse el indicador del operador a la derecha y el indicador de foto (sin el embudo) a la izquierda.

Ya nos vamos acercando al suceso, es decir, el huracán Kate acercándose a Cuba. Solo me falta por aclarar, que, en noviembre de 1985, José Mario y yo estábamos a más de 9600 km de Camagüey. Recibíamos un entrenamiento con el creador de los radares MRL-5, el Doctor Magomet Tajírovich Abshaev y su equipo en la ciudad de Nalchik, en la República Soviética de Kabardino-Balkaria. Este entrenamiento nos permitió obtener certificación internacional para explotar y reparar estos radares en cualquier parte del mundo (y había un total de 67 radares MRL-5 dispersos en 15 países, amén de los 240 que había en la Unión Soviética). Cuba había pagado ese entrenamiento, creo que fue un dinero muy bien empleado, a la luz de todo lo que hemos hecho después.

Noviembre de 1985, muy relajados nosotros en la ciudad de Nalchik, en el Cáucaso Norte: De izquierda a derecha Estebita, futuro operador del futuro MRL-5 de Casa Blanca, José Mario Alonso, jefe del radar de Camagüey, Mimismo y Onel Díaz de Villegas, futuro operador del futuro radar de Pico San Juan.

Pues bien, la dirección nacional del Instituto de Meteorología tuvo la idea de mandar a un doctor del antiguo Departamento de Radares y Satélites, que dirigía el Doctor Núñez, para garantizar que se hicieran fotos de alta calidad científica. En mi opinión, los operadores de Camagüey podrían haberlo hecho de maravillas, estaban muy bien entrenados y fogueados por los experimentos de lluvia provocada y eran los únicos en Cuba que había operado este nuevo y sofisticado radar.

José Mario y yo, trabaj…ná, posando para una foto en el radar MRL-5.

Cuando eso (1985), en Cuba había un servicio de taxis Ford Falcón (fabricados en Argentina), que se alquilaban por un módico precio. Alquilaron uno y mandaron al doctor. Cuentan (yo no estaba) que el doctor llegó de forma arrogante (sí, tenía una personalidad bastante controvertida) y apartó a los operadores experimentados (sin escuchar el mínimo consejo) y estuvo operando y tirando fotos toda la noche, para dejar constancia científica del primer huracán que sería el bautismo de fuego del flamante MRL-5, el primero de su tipo en Cuba.

Los taxis interprovinciales Ford Falcón argentinos de mediados de los 80 en Cuba. Lea mi opinión sobre el transporte.

Después de una larga noche operando, ya avanzada la mañana y el huracán alejándose hacia occidente, el doctor le cedió el turno a nuestro meticuloso Joel. Éste hizo lo que hacía siempre, revisar todo. Cuando abrió la ventanita del embudo notó … que el indicador de foto había estado apagado toda la tarde/noche. La cámara estuvo tirando fotos a la oscuridad. El doctor ya se había montado en su Ford Falcón y retornaba triunfante a La Habana después de una agotadora jornada donde había hecho derroche de su sapiencia científica.

Joel de los Ríos, el día de su boda con Julia Morejón, por cierto, aprovecho para resaltarlo, Julia fue la primera mujer operadora de radar en Cuba, que además fue jefa del radar de Camagüey un poco antes que José Mario. Foto robada, sin permiso de ninguno de los dos; pero quedaron tan guapos que es una pena no poner esta foto para recordar a Joel.

A mí no me crean mucho, yo solo soy un cuentero de segunda mano; pero algo sí tengo por seguro: si vas a bailar a casa del trompo, asegúrate de saber bailar bien todos los ritmos. Un poco más de humildad y menos de soberbia nos habría legado excelentes fotos de este meteoro. En esta vida puedes aprender de cualquier persona, sin importar su calificación o grado oficial (lean el caso del autodidacta Olano).

Nunca he creído en títulos de doctor o de máster, ni en títulos de Harvard, MIT, Stanford o lo que sea, he visto de todo y…como dijo mi amigo Karl:

Y como decían los romanos: Res Non Verba.

Acerca de meteoradar

Ingeniero eléctrico, Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular, Director del Centro Nacional de Radares del Instituto de Meteorología de Cuba.
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